lunes, 1 de diciembre de 2008

Preparar el camino - Comentario a (1 Ts. 5: 23-28). .


Con la celebración del culto del domingo en donde abrimos el comienzo de la celebración del tiempo de Adviento proclamamos el Evangelio, también leímos las Epístolas y cantamos los Salmos, así hemos ensalzado nuestro corazón hacia Dios, colocándonos en la actitud espiritual que caracteriza este tiempo; la iglesia usa para mejorar nuestras actitudes y rever nuestras acciones de vida cotidiana en pos de la Navidad, con una actitud de permanente “vigilancia en la oración” y “gozo en la adoración”, con estas acciones debemos aprender a vivir oyendo piadosamente la palabra de Dios, en especial hoy meditemos sobre esta breve lectura bíblica de 1 de tesalonicenses ;Se trata de los versículos que se hallan al final de la primera carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses (1 Ts. 5: 23-28). El primer versículo enuncia la pretensión del Apóstol para la comunidad de creyentes de Tesalónica; el segundo brinda una expresión de garantía de su cumplimiento. El deseo del Apóstol de los gentiles es que cada uno sea santificado por Dios y se conserve irreprochable en toda su persona , “espíritu, alma y cuerpo”, hasta la venida final del Señor Jesús , manifestando una fuerte garantía de que esto va a acontecer porque no la ofrece hombre alguno si no que la ofrece la fidelidad soberana de Dios mismo, que consumará la obra redentora en los electos que son fieles, la comunidad de creyentes que se reúne en torno a Él para escuchar su palabra y vivir fielmente los sacramentos.
Esta carta a los Tesalonicenses es la primera de todas las cartas de Pablo, en ella, aún más que en las restantes de su autoría, se siente el corazón ardoroso del Apóstol, su amor como mensajero del Dios altísimo hacia su nueva comunidad que frágilmente va creciendo y con las problemáticas y dudas de todo nuevo nacimiento, en ella expresa su gran preocupación de que no se contamine la fe de esta Iglesia naciente, que está envuelta en un contexto cultural contradictorio a la fe en muchos aspectos. Así, el Apóstol sella su carta con un deseo, expresado en la oración conclusiva de que sean santos e irreprensibles en el instante de la venida del Señor. La palabra central de esta oración es venida, esto significa parusía, y en el latín adventus, que es adviento, venida. Para entender el significado de este termino y por ende la oración final en esta carta de Pablo para esta comunidad y por todas las comunidades de todos los tiempos posteriores, también por nosotros hoy, esta vuelta del Señor es única pero sin embargo, no sólo existe la venida final para el juicio, en el final de los tiempos. En cierto modo, el Señor desea venir siempre a través de nuestra constante memoria y fidelidad, y Él llama a la puerta de nuestro corazón siempre y estás dispuesto a estar cono nosotros hasta que vuelva en el final.

Esto es lo que queremos aprender a estar atento y en escucha de su Palabra en este tiempo preparatorio de la Natividad, que es una forma de “limpiar” nuestros corazones, así recibir la conmemoración del nacimiento de nuestro Salvador en carne humana, y gozarnos en esa fecha del gran don de Dios de entregarnos a su Hijo único, para nuestra redención.

Así pues preparemos el camino que nos lleva a la gruta de Belén, que hoy es nuestro corazón, así recibir con alegría y gran gozo la venida espiritual del Señor, y decir con gozo “un niño nos ha nacido”.

Rev. José Luis Podestá

La depresión enfermedad del siglo XXI


La depresión es un estado cuyas particularidades son el decaimiento, la anomalía de una profunda tristeza que conlleva a una infelicidad constante de todo lo que poseemos o hacemos, nada nos llena, nada nos conforma, esto a su vez provoca las inhibición de funciones psíquicas y alterando muchas veces lo físico, provocando enfermedades que son de curiosa propagación que en algunos casos pueden cuasar complicaciones severas. El origen del término proviene del latín depressus, que significa abatido, vencido, lo que engloba en sus rasgos el estado propio en que se encuentra una persona con síntomas depresivos, esa sensación de derrota ante circunstancias adversas, sea por algún fracaso en la vida o la desaparición física de un ser querido, o algunas características o situaciones que le afectaron en años pasados y por represión u ocultamiento provocan el estallido de lo reprimido provocando la depresión.
Hoy en día con la inmensidad de presiones que sufrimos todos los días en una sociedad que se desgrana al paso de la años, es indefectible que se reconozca como una enfermedad pandémica, gracias a Dios es tratable y si sumamos al tratamiento convencional y sobre todo un tratamiento pastoral adecuado a la persona que sufre la enfermedad, con un buen gabinete de consejeros o un pastor preparado a tal efecto, es recuperable generalmente en tiempos cortos, no es fácil, cada persona es distinta y sus tiempos también, pero con la ayuda adecuada es reversible en buen termino.
No olvidemos que esta situación emocional es una enfermedad que afecta a un gran número de personas debido a la atareada y extenuante vida que hoy en día llevamos, la depresión, es la enfermedad número uno en este siglo veintiuno, sabemos nosotros que una de las causa es la falta de Dios, el no estar en su gracia y conocimiento, eso provoca que el ser humano se afane por lograr cosas que en muchos momentos son inalcanzable y a razón de eso se cae en angustia en un mundo depredador y de alto consumismo sin sentido, luego las que son provocadas por la muerte de los seres queridos, allí la falta de confianza en Dios, y en su promesa, provoca también el vacío que corroe nuestro corazón con incertidumbre, por eso es necesario que el consejero pastoral realice a la par de un acompañamiento espiritual adecuado, una catequesis de profundización en la fe Cristiana para que el individuo que solicita nuestra ayuda, comience a obtener intimidad con el Creador y depositar solo la fe y la seguridad en Dios y no en ser alguno.
Es sabido que dentro del ámbito de los trastornos psicológicos que este mundo descarrilado provoca, son escasas las personas que no alcanzan a sentir en algún momento determinado de su vida algún tipo de depresión o trastorno similar, es que la depresión, puede abordar en diferentes grados, puede atacarnos de manera intrascendente o grave, incluso, la depresión puede ser temporal o permanente según el problema o los problemas de fondo.
Por lo usual, los individuos que padecen depresión, señalan como síntomas comunes que se sienten afligidos, infelices, decaídos, fatigados, sin fuerza ni animo para hacer cosas, como para realizar cualquier tipo de trabajo o actividad. Algo que es agravante es cuando se pierde del deseo de salir de su hogar, incluso numerosas personas que soportan esta enfermedad buscan el estar continuamente acostados o durmiendo, cosa que en la mayoría de los casos el sueño no es complaciente con ellos, todo lo contrario el stress típico de la enfermedad les estorba el descansar correctamente; encerrándose en su mundo mágico para vivir una realidad acotada, que no les cuestione su situación, por supuesto que esto termina siendo grave y el progresivo aumento de los trastornos que influirán duramente en la vida.
Existen muchos tipos de depresión y cada una tiene sus complejidades, desde la depresión post parto, hasta las perdidas de un familiar, la ruptura de una matrimonio o noviazgo, las depresiones laborales por falta del trabajo o exceso del mismo, por circunstancia culturales en donde la persona no se allá en el lugar en que vive , etc. son miles y hay tantas circunstancias que provocan depresión como tantas personas existen en el mundo, en especial siempre se dan en personas que no ponen la confianza en Dios, ya que siempre por nuestra cuenta queremos lograr cosas, sin confrontarlo realmente con el Creador, si es conveniente o no, y lo mismo es con la confianza de saber si es lo que Dios desea es lo mismo que yo quiero, por eso el pastor consejero en estos temas debe ser cauto, lograr que el individuo logre primeramente recomponer ese dialogo entre el “vos y yo” entre criatura y Creador, eso se ira realizando mientras se le va dando los elementos para que se recupere del trastorno que padece, y si fuera necesario también pedir la colaboración de un profesional en determinados campos de la medicina, porque hay depresiones que provocan graves situaciones físicas y es necesario un doble acompañamiento.
Roguemos a Dios para que siempre logremos los cristianos reformados en ser luz y sal de la vida y ser buenos acompañante de la persona que nos necesitan, en este mundo que es un gran dragón que esparce fuego quemando a los mas débiles, y sobre todo a las personas que no conocen la maravilla de Dios.
Rev. José Luis Podestá

Elaborar el duelo a los pies de Cristo.



Parece un poco extraño cuando decimos elaborar el duelo a los pies de Cristo, si bien no tendría que ser así para los cristianos reformados, ya que toda nuestra confianza está puesta en Dios y en su soberanía, que nada sucede en el mundo sin que Él lo determine.
Y no menos extraño es cuando hablamos de la muerte de un ser querido, donde un sin número de preguntas y generalmente todas sin respuestas aparente surcan nuestra mente, eso si la angustia nos invade a cada paso, y la desesperación ataca sin consuelo cuando no encontramos las respuestas adecuadas, siempre terminamos en lo mismo, el clásico “¿porque a mi…?” y alguno con poco tacto tal ves diría y ¿porque no a vos? , de cierto es que de uno u otro lado de las preguntas y situaciones, a todos nos toca de cerca la muerte, sea en forma de un familiar o seres queridos, o en el ministerio pastoral, pero lo importante es elaborar los duelos, incluso el ministro que ve tanto sufrimiento tiene que tener un proceso de elaboración de duelos constantes, si bien es obvio que no es el mismo crudo dolor que le sucede a un familiar directo, no es menos importante, por lo tanto lo principal que debe hacer un ministro es acompañar a elaborar el duelo a los que sufrieron la perdida y a su vez aprender a realizar el duelo, entre el tu y el yo, entre el duelo ministerial y el duelo de la persona que sufrió la perdida.
Pero las cosas sinceramente no se pueden apurara en ningún orden de la vida, y menos en la elaboración del duelo, porque si aceleramos los tiempos podemos cometer graves errores que producirán secuelas en las personas, por eso todo tiene sus tiempos y momentos justos para tratarlos
Si se quiere salir rápidamente del sufrimiento debemos respetar cada instante, cada paso, si bien sabemos que no siempre es posible. Pero con el pesar por la perdida hay que ser equilibrados en los períodos, pero no pasivos, hay que conocer nuestros tiempos de recuperación sin miedo a sentirnos débiles y si es que necesitamos más que otros, cada persona es única e irrepetible, y cada proceso es único y son "nuestros tiempos" de elaboración, nunca apurarlos, tampoco sostenerlos más de la cuenta que provoquen que caigamos en una profunda depresión que en algunos casos serian irrecuperables o de difícil nivelación pisco-emocional .
El acompañamiento en todo el proceso de duelo es una disciplina y una práctica que envuelven al profesional que acompaña ese proceso o en el familiar o allegado una coherencia absoluta, como así también una capacidad de apertura del doliente por la perdida del un ser querido, porque la persona tiene que actuar con madurez afectiva y efectiva y sobre todo una gran capacidad de escucha a la persona que quiere ayudarle, desplegar una apertura en la relación entre el que ayuda a la recuperación y la persona que se somete a ser ayudada , es una habilidad en la relación entre el tu y el yo en lo profundo de nuestro ser, pero sobre todo, esa recuperación se tiene que dar a los pies de Cristo, es necesario que comprendamos la muerte redentora del Señor para así nosotros poder comprender la muerte física de nuestro ser querido, sabiendo que lo perdimos físicamente solo por unos momentos en nuestra vida, pero que pronto lo volveremos a ver tal cual fue a los pies de Cristo, quien es el “sanador por naturaleza de nuestros males” .
La recuperación de una perdida se realizara paulatinamente, nunca en forma alborotada y menos con escapismos inútiles para no sufrir, recordemos que muchas veces el sufrimiento es redentor, en el caso del duelo es una forma de sanción de nuestra herida por la perdida, es bueno poder desahogarse y a partir del gran bálsamo de haberse sincerado de nuestro dolor interno con el que realiza el proceso de acompañamiento, es imprescindible que comencemos a caminar en la reparación de las aflicciones, hablar siempre, sin miedo ni tapujos, ser sinceros sin dobleces , estar abierto y no ocultar nunca nada, ni los miedos ni los fracasos en el proceso de duelo.
Pero es fundamental que se realice todo bajo la presencia de Cristo, Todo con Dios, nada sin Dios, si no será un proceso vacío, algo temporal y casi dolorosamente rutinario y perdiendo el verdadero valor de la vida que es el estar y participar en la mesa del Creador del universo. Una elaboración con los ojos puestos en Cristo, es una elaboración segura, firme sobre la roca.
Porque tener siempre en cuenta que si el grano de trigo no muere y desaparece, no puede dar frutos, cuando un ser querido muere, esta dando frutos en el Reino de los Cielos, por eso es muy importante la fe verdadera, y la lectura asidua de la Palabra de Dios para el proceso de rehabilitación de nuestros sentimientos heridos por la perdida, por el abandono no deseado de el ser amado, pero recordemos que siempre Cristo esta con nosotros hasta el fin del mundo y también en la vida futura en su Reino.
No se queden solos nunca, llamen a las personas necesarias e idóneas para acompañase en la reconstrucción de lo emocional, en la forja del duelo, pero sobre todo no se olviden de lo más importante, Cristo el Señor de la vida, porque Cristo es Señor de los vivientes, no de los muertos, el fin de nuestra vida en la tierra no es la extinción de la existencia nuestra, sino la continuación de un largo vivir.
Que Dios alumbre a las personas que apoyan a los que están en la angustia de la perdida y a las personas sufrientes de la muerte de un ser querido para que logren conformarse según los designios de Dios.
Rev. José Luis Podestá

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Velad y orad, tiempo de adviento una oportunidad para recomenzar el camino a la oración.





“Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. Como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio a sus siervos su hacienda, y a cada uno su cargo, y al portero mandó que velase. Velad pues, porque no sabéis cuándo el Señor de la casa vendrá; si a la tarde, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando viniere de repente, no os halle durmiendo. Y las cosas que a vosotros digo, a todos les digo: Velad.” (Mar. 13: 33-37)


Jesús con estas palabra advierte a los discípulos y a todos los oyentes de que permanezcan en vela, que estén en permanente oración para esperar su venida.
Pero ese mensaje no solo queda en el tiempo si no que es un mensaje totalmente actual y Jesús nos habla hoy y nos pide exactamente lo mismo que velemos, que estemos atento y oremos, lamentablemente en un mundo donde la capacidad de atención y de postrarse en oración se a perdido es imperioso que los cristianos hoy nos aboquemos a la oración, con eso no quiero decir que nos apartemos de nuestras actividades cotidiana todo lo contrario , hacerla mejor que nunca, y sobre todo aprovechar nuestro tiempo y dedicar a la oración y al culto a Dios siempre, no solo los domingo en nuestros templos si no en nuestro hogar, en nuestro trabajo, dedicarnos a alabar a Dios a través de honrar a nuestro hermanos.
Estar atentos a la venida del Señor, que no nos encuentre con las manos vacías y limpias por no hacer nada; vivimos en circunstancias donde la comunidad eclesial debe ocuparse de muchas cosas para palear las necesidades del prójimo, hoy no se puede esperar la venida de Cristo como si no sucediera nada a nuestro alrededor y egoístamente pensar en nosotros mismos, hoy Dios nos pide que seamos testimonios encarnados de la fe, ser reformadores de sociedades, comenzando por reformarnos a nosotros mismos y así a nuestro entorno.
Ese Cristo que subió a los cielos regresara para el juicio final, que no nos encuentre dormitando en el sueño de una vida asegurada y de una iglesia apoltronada con el paso de los años que sus miembros estén vegetando, sin tener la llama encendida de la misión, de ir al otro que espera, y que nos quedamos con los brazos cruzados y el prójimo sigue sin escuchar el mensaje salvador del Cristo, verbo encarnado para nuestra redención.

Este domingo comenzamos el adviento, es una oportunidad para reorganizar nuestra vida como personas y como iglesia institucional, avocarnos a la oración, a la reflexión en la espera de la conmemoración de la navidad, pero también que esa oración sea motor para generar el impulso misionero como iglesia, una comunidad que no haga oídos sordos a las necesidades los hermanos , tanto de nuestras iglesias como de la sociedad toda, una iglesia que no evangeliza esta muerta , una comunidad que no se preocupa y ocupa de las necesidades de prójimo es una comunidad que no entendió el Evangelio de Cristo, un evangelio radicar, que no admite a tibios o acomodaticios del momentos, o a personas o ministros que solo buscan tranquilizar su consciencia en sentirse salvados por el gratuito don de Dios y desprecia a los demás, cuidado! No ser un sepulcro blanqueado como el mismo Señor lo expreso, sepamos estar alertas, asiduos en la oración, prestos a la acción, para que este tiempo de preparación de la navidad que es el adviento, sea un tiempo precioso para ocuparnos como iglesia a llevar la Palabra de Dios.
Oremos sin parar, actuemos orando para el bien de la comunidad.

Rev. José Luis Podestá

lunes, 27 de octubre de 2008

Renovar la llama de la reforma.


El 31 de octubre, se conmemora el día de la reforma.
Es una fecha que despierta gran diversidad de sentimientos, algunos a favor otros en contra, pero lo importante para nosotros es no dejar que pase sin pena ni gloria en nuestras comunidades reformadas.
Porque olvidar el pasado es lapidar el presente y destruir el futuro de la iglesia heredera de la reforma.
Es interesante que podamos recuperar hoy los sentimientos, salvando particularidades, que avivaron las ganas de un retorno al Evangelio, a deshacerse de poderes que influyeron negativamente en el desarrollo de una iglesia fiel a la Palabra de Dios.
No somos ajenos a las circunstancias de crisis sociales que hoy abundan en nuestros países, tanto desarrollados como menos industrializados, pero en todos los lugares se ve la miseria del hombre, algunas desdichas materiales, políticas, pero la más importante es la miseria espiritual que invade al mundo en el siglo XXI.
El hombre se fue destruyendo a medida que pasa el siglo, el consumismo sin sentido va haciendo mella en todo el ser y en el entorno del ser humano, nunca es suficiente para calmar la sed, el apetito de un consumo vano que el mundo de hoy les ofrece, nunca es satisfecho con lo que posee por más que sea el hombre más rico del mundo, siempre algo más quiere.
Eso es consecuencia de nuestra naturaleza pecadora y que jamás nos contentamos con lo que Dios nos da, pues en el ámbito de la iglesia sucede lo mismo, nunca nos contentamos con lo que dice la infalible Palabra de Dios y terminamos poniendo en el tapete de la historia los pensamientos de los hombres, y distorsionando a nuestro antojo la verdad revelada.
Pues, eso fue un puntal de la reforma, el recuperar la verdad absoluta de Dios dada en la Biblia, del Génesis hasta el Apocalipsis, ante una iglesia que no se contentó con la revelación de las Escrituras si no que fue agregando doctrinas, tras doctrinas, al paso de los siglos para conformar los apetitos de los clérigos y de los laicos influyentes, para así adaptar una religión a su medida, e incluso viciada de nulidad espiritual.
Martín Lutero, si bien no fue el primero, ni el ultimo que encabezó esfuerzos reformistas dentro de la Iglesia Católica, si fue el que dio un cimbronazo más fuerte que sus antecesores, para iniciar un cambio que provocara el retorno al Evangelio, lograr que la Biblia llegara al hombre común, y pueda ser leída sin miedo ni condenas por parte de la iglesia oficial.
Claro que no todo el mundo que concurría a la iglesia sabia leer, pero fue una base para las generaciones futuras, la reforma permitió el ir paulatinamente desprendiéndose del poder del estado o de la iglesia estado, en donde la vida o la muerte dependía de un puñado de hombres, y lo que afectaba a la iglesia generalmente era castigado con el poder civil, mezclando asuntos temporales o terrenales con los celestiales, muchas veces el abuso se encendió en todos los rincones, dio pie a la inquisición que produjo gran cantidad de victimas inocentes, muchas de ellas, por defender que la Palabra de Dios escrita llegara a las manos de los hombres, esos mártires de la fe, no debemos olvidarlos, en este 31 de Octubre, porque gracias a la sangre y el sacrificio de ellos hoy podemos gozar de la libertad de conciencia religiosa, de la traducción de la Biblia a Nuestra lengua, y sobre todo de iglesias fieles al Evangelio.
Recordar esta reforma, es recordar nuestro compromiso en seguir extendiendo la Palabra de Dios, su verdad, para todos los hombres.
Hoy más que nunca debemos mover los cimientos de estas sociedades que se apartan de la verdad de Dios, y provoca genocidios encubiertos bajo apariencia de “lo legal” como el aborto, la persecución solapada por motivos religiosos, el sometimiento a la marginación de personas que no comparte las ideas religiosas con la iglesia del poder, etc.
Es el momento que la historia nos reclama, el volver a las fuentes, a la Biblia, a la visión que tuvieron los reformadores, tanto como Valdo, Lutero, Calvino, Vermigli, Knox, Bucer, Cipriano de Valera, Casidoro de Reina, Savonarola con sus particularidades, lo mismo Giordano Bruno, Machen, entre tantos miles de hombres y mujeres que dieron su vida por la fe, por recuperar la verdad inalterable del Evangelio de Cristo a los hombres.
Es digno que recordemos esta fecha tan trascendente, pero también nos tiene que mover a ponernos en acción, a establecer misiones, apoyar obras, a sostener pastores y misioneros para que lleven la verdad a los hombres, a construir obras de misericordia, sanitarias, templos, etc. todo para que nuevamente la ilusión que sembraron los reformadores no se apague en el candelero de la Historia, si no que permanezca ardiendo en nuestros corazones, que nuestras vidas se gaste en pro de la verdad, la justicia, en la Palabra de Dios , puntal y cimiento de nuestra raíz.
Que Dios nos de la fuerza de se fieles a la misión que se nos encomendó, ser testigos y heraldos del Evangelio.

Rev. José Luis Podestá

viernes, 19 de septiembre de 2008

El palurdismo religioso en una sociedad fragmentada.


No podemos evitar ver con asombro, la cantidad de movimientos eclesiales que aparecen día a día en nuestro territorio, lamentablemente no con las ganas de llevar la Palabra de Dios a los hombres y responder así a la gran comisión dada por el hombre de Nazareth, Jesucristo Hombre y Dios, si no , con el merito absoluto de saquear el rebaño de Dios, aprovechándose de las necesidades, a costa de milagrerios baratos, que en realidad son caros para la feligresía que osa entrar en sus rediles eclesiales.

Seudos ministros que promete curas milagrosas totalmente alejada de la verdad Bíblica, jugando con la desesperación de muchos, sobre todo los enfermos, que ante padecimientos terminales, buscan desesperadamente el milagro que los saque de tanto sufrimiento, estos palurdos en el ministerio, solo aprovechan a beneficiarse del dinero o bienes de las pobres victimas, que ante tanto dolor no dudan en dar lo que sea para lograr su curación o parar su sufrimiento de la forma que sea, incluso entregando lo esencial para su vida cotidiana, es desagraciado ver como seudos pastores, se aprovechan sin escrúpulos de las personas, teniendo nula consideración de la salud física o mental del prójimo que se les acerca en busca de consuelo.

Es horroroso ver como hay anuncios que promocionan cuadros sangrantes, curas milagrosas, imágenes que lloran y provocan curaciones prodigiosas, etc., rematando esos avisos con una frase identificatoria de la seriedad de esos ministros como “hay servicio de buffet, traer sillas”, parece sarcástico ,pero he podido yo mismo ver esos anuncios en donde prima el desquicio del ministro que juega a ser Dios, anunciándose como sanador y con su amuleto sanante que es un cuadro o una imagen que llora sangre, o también con el clásico slogan pare de sufrir, pero eso si , si entrega cien dólares parará su sufrimiento, si no parece que el remedio a la cura de sus dolores, no lo obtendrá.

Pero no nos debe sorprender, vivimos en un sociedad compleja, fragmentada , y eso se refleja en el concierto desafinado de denominaciones religiosas que carecen de seriedad, y que no tienen nada de cristiano, esto lamentablemente deja en situación incomoda a las iglesias que intentan con muchísimo esfuerzo predicar la Palabra de Dios, que con casi nulo o muy pocos recursos se sacrifican en todos los rincones de la Patria, a ellos va mi más fiel reconocimiento y apoyo en la oración, que son victimas de esa chusma palurda de predicadores electrónicos o salteadores del rebaño; que desaparecen tan rápido como llegan a los lugares, dejan el tendal y el desprestigio.

A raíz de esto, las iglesias fieles deben salir a reparar los daños provocados por estos vándalos de la fe.

Por eso es necesario recuperar el Cristianismo Bíblico, que septiembre no sea solo el mes al año en donde se conmemore a la Biblia como Palabra verdadera de Dios, si no que cada día sea el Día de la Biblia, solo con ella y ser fieles a su contenido, es como lograremos evangelizar a las personas, mostrándoles la verdad y no con milagros dignos del cine, y muy lejos de la verdad revelada.

Ruego a Dios que las iglesias vuelvan a recuperar el sentido bíblico y ofrecer al pueblo el agua que quita la sed y que sana de verdad, Jesucristo Nuestros Señor.

Rev. José Luis Podestá

lunes, 1 de septiembre de 2008

En el Nuevo Testamento se confiesa la autoridad de las Sagradas Escrituras hebreas.


Los escritos del Nuevo Testamento no se presentaron nunca como algo novedoso, si no como un complemento de la única revelación dada en dos instancias o momentos, de la historia del develamiento Divino. Nuestras verdades que son sólidamente arraigadas a lo largo de la experiencia religiosa del pueblo de Israel, prácticas acopiadas bajo diferentes formas en los escritos sagrados que constituyen las Escrituras Hebreas. El Nuevo Testamento le confiesa una autoridad divina, este reconocimiento de autoridad se expresa de muchas maneras, más o menos explícitas a lo largo de todo el periodo neo testamental en el cual da soporte a la verdad de la revelación contenida a lo largo y ancho del vetero testamento.
El reconocimiento de la autoridad del Antiguo Testamento por parte de los escritores neo testamentarios, empieza por lo menos de forma explícita, se observa en primer lugar la utilización del mismo lenguaje expresivo a pesar de las dos diferentes gramáticas, hebreas y griegas, no sólo por los giros gramaticales influenciados por el hebreo hacia el griego del Nuevo Testamento, sino además, por el vocabulario religioso utilizado para manifestar las pautas reveladoras.
Esta afinidad del lenguaje se desarrolla naturalmente en numerosas terminologías que el Nuevo Testamento toma prestadas de las del Antiguo Testamento e inclusive de diferentes escritos tradicionales hebreos como los demás escritos religiosos dando razón al fenómeno habitual de las reminiscencias y citas tácitas, es decir, locuciones íntegras incorporadas por el Nuevo Testamento. Las evocaciones se narran por centenares, pero su individualización se presta frecuentemente a discusión. Por ejemplo de dicho fenómeno, veamos que el Apocalipsis no incluye ninguna cita evidente de la “Biblia judía”, pero es un indiscutible lienzo de reminiscencias y menciones concretas que nos llevan indefectiblemente a las narraciones del Antiguo Testamento, en muchos casos asociado evidentemente con el libro de Daniel, el Génesis, entre otros tantos, el texto del Apocalipsis está tan empapado de Antiguo Testamento que resulta delicado distinguir lo que es alusión de lo que no lo es, demandando del exegeta bíblico, un conocimiento y trabajo enorme, que muy pocos pueden realizar con probada capacidad.
Lo que referimos del Apocalipsis se cumple también en categorías mínimas, pero con toda convicción, en los Evangelios, los Hechos y las Cartas, la divergencia está en que en estos escritos se hallan numerosas citaciones explícitas, es decir exhibidas como tales, indican claramente sus subordinaciones más substanciales y a su vez revelan el reconocimiento de la autoridad del Antiguo Testamento como revelación Divina. Observamos también algunas menciones ya en forma explícita sobre la autoridad de las Escrituras judías, este reconocimiento se toma de disímiles maneras según los casos, muchas veces lo observamos en un contexto de revelación plena, otras veces el sujeto es expresado de forma personal, de quien se señala que era inspirado, como los autores Bíblicos en el Antiguo Testamento o citando explícitamente los oráculos proféticos.
Mateo mantiene por ejemplo una fórmula compleja, que muestra al mismo tiempo el autor divino y el vocero humano " Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta” (MT. 1:22). Otras veces, la referencia del Señor sigue estando de forma implícita, apuntada sencillamente por la elección de la preposición, esto es, para así referirse solamente al mensajero humano.
En el texto del Evangelio de Mateo, el empleo del verbo “decir” sirve para presentar las citas del Antiguo Testamento, como palabra viva y actual, cuya autoridad es siempre existente. Con esto Mateo no denigra en ningún momento, como tampoco lo hicieron los demás escritores neo testamentarios, la verdad y autenticidad de los escritos del Antiguo Testamento, dando así la razón de su canon cerrado y sin agregados posteriores, como sucedió con la incorporación posteriormente con los deuterocanonicos o bien llamados apócrifos.

La fiabilidad y veracidad de las antiguas escrituras están aseveradas por el mismo Cristo cuando las cita permanentemente y por los mismos escritores del nuevo Testamento, utilizando diferentes palabras o frases como " Pues dice”, “así está escrito" “porque está escrito", " según está escrito ", estas expresiones muy fuertes para la ratificación de la verdad de lo citado en la Biblia Hebrea, son muy usuales en el Neo Testamento. Sólo en la carta a los Romanos, Pablo menciona unas diecisiete veces en esa carta, para manifestar la verdad de la revelación dada en el antiguo y la revelación plena otorgada a través del pueblo hebreo a los cristianos, dando las firmes bases de la verdad y autenticidad de la revelación dada en Cristo Jesús. Es así que en sus razonamientos doctrinales, el apóstol de los gentiles, se afirma constantemente en las Escrituras del pueblo de sus orígenes. Pablo instaura una neta distinción entre la pruebas escriturísticas y los juicios del hombre que son argumentos escritursitcos, que atribuyen valor irrefutable, para él, y las escrituras hebraicas tiene a la par un valor perpetuamente actual para conducir la vida moral de los cristianos.
La necesidad del cumplimiento de las Escrituras Sagradas, Antiguo Testamento, se ve también a través del enunciado tremendamente tajante de Jesucristo que dirige a sus discípulos una vez resucitado con las palabras que expresa el Evangelio de Lucas " Estas son las palabras que os dije cuando todavía estaba con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos acerca de mí " (LC. 2,44). Esta afirmación revela el cimiento de la necesidad del misterio pascual de Jesús, necesidad expuesta en cuantiosos pasajes de los cuatro Evangelios, " es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho y a los tres días resucite " o en " ¿Cómo entonces se cumplirían las Escrituras, que dicen que es necesario que eso ocurra?” (Mt. 26:54); también lo vemos en (LC.22:37)" Es necesario que esta palabra de la Escritura se cumpla en mí”.
En el misterio de Cristo todo es acorde a las Escrituras del pueblo judío, la predicación cristiana primitiva se sintetizaba en el anuncio kerigmático recogido por el mismo Pablo, " Os transmití en primer lugar lo que yo mismo había recibido: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras y se apareció " (1 Cor. 15:3- 5).
Pablo amplía “así pues, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído “(1 Cor. 15:11), la fe cristiana no se fundamenta sólo en sucesos, sino en el beneplácito que da a esos acontecimientos de la revelación contenida en las Escrituras del pueblo judío. Y Todo esto solo sirve para afirmar la gran revelación otorgada a los hebreos en su historia, que no supo en muchos casos entenderla por su dureza de corazón, por eso es bueno ver en Hecho 13:27, cuando Lucas expresa lo siguiente “Los habitantes de Jerusalén y sus jefes no le reconocieron y, al condenarlo, cumplieron las Escrituras de los Profetas que se leen cada sábado”, a través de esta visión, por esta afirmación, el Nuevo Testamento se señala como un vinculo indisoluble a las Escrituras del pueblo Hebreo.
En el Evangelio según Mateo, Jesús pregona una perfecta continuación entre la Torá y la fe cristiana, “No creáis que he venido a abrogar la Ley o los Profetas; no he venido a abrogarla, sino a cumplirla” (Mt 5,17). Esta enunciación teológica es propia de Mateo, está en tensión con la relativización de la obediencia del sábado y de la integridad ritual que hallamos en otras palabras del Señor Jesús.
También vemos en el cuarto Evangelio una expresión en perspectiva análoga, aquí Jesús imputa a los escritos de Moisés una autoridad previa a sus propias palabras, cuando dice a sus contendientes, “Si no creéis en sus escritos, ¿cómo creeréis en mis palabras?” (Jn. 5:47). Jesús afirma que sus palabras “son espíritu y son vida” (Jn. 6:63), esta expresión da a la Torá una importancia fundamental.
También vemos en los Hechos de los Apóstoles los discursos kerigmáticos de los regentes de la Iglesia primitiva, Pedro, Felipe, Santiago, Pablo y Bernabé, ubican los sucesos de la Pasión, la Resurrección, de Pentecostés y del comienzo misionero de la Iglesia naciente en perfecta prolongación con las Escrituras del pueblo Judío.

También en las epístolas Paulinas, Gálatas y Romanos, arguye a partir de la Ley para señalar que la fe en Cristo ha puesto fin al régimen de la Ley, aclara que la Ley como revelación ha comunicado su propio fin como institución necesaria para la salvación, el apóstol de los gentiles alega, que la revelación de la justicia de Dios es la justificación ofrecida por la fe en Cristo, se ha realizado independiente de la Ley pero no obstante, acorde al testimonio de la Ley y los Profetas, de modo similar la Carta a los Hebreos evidencia cómo el misterio de Cristo consuma las profecías dadas en las Escrituras Sagradas del pueblo judío, pero admite al mismo tiempo un aspecto de no conformidad a los establecimientos legales antiguos, según los oráculos, ya que la condición de Cristo glorificado es, no conforme al sacerdocio levítico descrito en pasajes del Antiguo Testamento, si no de un sacerdocio especial y único.
Por lo tanto, la afirmación constante, sigue siendo la misma, que los escritos y sus autores, del Nuevo Testamento, dan la razón de que las Escrituras del pueblo Hebreo, poseen un valor inquebrantable y perenne de revelación divina, es así que sitúa en una correspondencia efectiva respecto a ellas, al entenderlas y aceptarlas como la plataforma sobre la cual se apoyan los escritos neo testamentarios y en consecuencia la Iglesia apostólica y su continuidad, ha sostenido continuamente que las Escrituras del pueblo judío son parte constituyente de la Biblia cristiana.

Rev. Jose Luis Podesta