jueves, 31 de julio de 2008

Espiritualidad conyugal y reflejo en el barrio.


El tema de la espiritualidad conyugal es indicado observarla de variadas perspectivas, algunos parten enfocando la espiritualidad desde el punto de vista de los medios; otros, parten de la espiritualidad como fenómeno global. El enfoque que voy a ofrecer aquí es desde la visión cristiana, especialmente bíblica y como desde esta perspectiva afecta y se desarrolla en el barrio.
Puedo decir que la espiritualidad es "la ciencia, primeramente, de las reacciones de la conciencia religiosa ante el objeto de la fe, lo cual constituye el aspecto intelectual, y, en segundo lugar, la ciencia de los actos humanos que tienen una referencia especial a Dios”
Al emplear esta enunciación en el contexto cristiano bíblico, podemos decir que es "la aplicación del Evangelio a la vida del cristiano”.
Esto quiere decir que el Evangelio con todo lo que lo representa, que es la Palabra de Dios revelada y enviada al hombre para ser norma de vida, ésta Palabra concede al hombre la “sabiduría” de Dios, le muestra el camino para llegar a Él y los medios para lograr la salvación que Jesús nos obtuvo por la redención, esto es la Fe en Cristo, único mediador entre Dios y los hombres. El colofón del mensaje evangélico es concebir que el hombre asimile en su vida el plan Divino y mediante su realización obtener la unión final del individuo con Dios, es decir, los que vulgarmente se llama la santidad. El hombre está marcado por una predestinación, ser hijo de Dios y vivir como tal, en esta tierra.
Por lo tanto la familia, en especial la pareja, debe reflejar y desarrollar una tarea evangelizadora en su entorno, sea mediante actividades visibles al resto de la comunidad o ya sea en forma interna en donde se refleje el amor de Dios en sus vidas.
El punto de partida de este proceso de manifestación pública de nuestra espiritualidad cristiana y concretamente la reformada, es la predicación de la Palabra y el testimonio de vida, la integridad del mensaje evangélico. La propiedad del lenguaje que se emplee para hacerlo es importante y a su vez llegar a las personas en lo hondo de sus vidas a través de nuestro testimonio, además como factor que contribuye a especificar la espiritualidad de cada uno de los miembros de la pareja.
La causa ejemplar que el Evangelio plantea a todo ser humano es Cristo, Señor y Maestro. El Evangelio no se puede reducir a una doctrina, ni a una ideología. El Evangelio reclama una adhesión personal a Cristo, es una fe concreta en el Resucitado, de absoluto testimonio y entrega. La espiritualidad cristiana no es la búsqueda de una perfección al estilo de los estoicos o del monacato medieval. La gracia no es fruto de la acción humana, proviene de Cristo como el agua de la fuente.
Por lo tanto como matrimonio se debe testimoniar la fuente que es el Evangelio y esa agua viva que brota de la misma que es Cristo, causa eficiente de nuestra salvación.

Rev. José Luis Podestá

jueves, 10 de julio de 2008

Lectura bíblica e identidad cristiana, para un cambio personal y social.


Los libros canónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento, dirigen a sus lectores más allá de sus páginas, a los sucesos excelsos de la intervención Divina a lo largo de la historia de la humanidad, que narran los eventos reales de un pasado, de una historia sagrada, al mismo tiempo tienen poder hoy de hacer reflexionar a quienes se abren a su mensaje mediante la sana interpretación de sus pasajes.
Por ejemplo, en la carta a los Romanos, es un texto que factiblemente carezca de competidor entre los textos del Nuevo Testamento. Su capacidad para originar nuevas perspectivas, se ha señalado reiteradamente en momentos decisivos de la experiencia de los cristianos, como lo observamos en Agustín, que acudió a ella en el año 390 d.c., para encontrar una respuesta exegéticamente verdadera al inconveniente presentado por el determinismo maniqueo, que señalara la realidad de la voluntad humana, aunque le fuera dificultoso alcanzar el equilibrio entre el libre albedrío y la gracia divina.
También en los inicios del siglo XVI, Martín Lutero, afligido por la penuria de descubrir un fundamento para una fe indudable en la salvación, que no brindaban las creencias y las prácticas del catolicismo medieval, halló en Romanos la fundamental idea de la justificación por la fe .
Lutero estaba encantado por esta carta del apóstol de los gentiles, que consideraba su fuente de reflexión y guía. También lo fue para otros grandes reformadores como le sucedió a Juan Calvino, que supo poner excelentemente por escrito en sus comentario a los Romanos, en donde sagazmente realiza una interpretación magistral de cada punto y significado, que solo el genio de Ginebra puedo realizar con total claridad y actualidad. Cuatro siglos posteriores a estos “padres” de la reforma, Karl Barth, observando globalmente un mundo despedazado por la Primera Guerra Mundial, publicó la primera edición de su exposición a los Romanos en 1.919; en este comentario acometió con la noción del sujeto como creador de cultura y de la historia y a su vez como la religión había proporcionado a la cultura burguesa un soporte ideológico capital, planteando la imagen de un Dios que existe completa y enteramente en sí mismo, previamente de todo conocimiento que se posea sobre él y que vigila al mundo castigándolo. Una segunda edición aparecería en 1.922,en réplica a quienes les expresaban que se oponía a la crítica histórica, Barth reprochaba los infecundos preludios que se pasaban como si fueran una gran exégesis de Pablo y reclamaba la necesidad de una auténtica comprensión e interpretación, que proporcionara la energía creadora que caracterizaba la mejor interpretación de Pablo. Es lógico que al final de su teología Barth cometiera varios errores de interpretación, que en muchos casos socavaron la verdad de las Escrituras.
No obstante, la lejanía cultural –histórica, que se halla entre un texto bíblico y cada generación de lectores, no es cierto, que éstos se vean impedidos para comprender lo que se anunció originalmente en ese texto, ya que todo lector amateur puede comprender por más mínimo que sea el significado del mensaje, algunos con el fin de impedir la llegada de la Biblia al pueblo, elaboró lúgubres argumentos que desechan la capacidad de los ciudadanos simples y llanos, en la lectura de la verdad bíblica. No existe en principio ninguna incompatibilidad entre la situación narrada en esa carta y la que experimentamos con la lectura de los demás textos bíblicos, a la luz de la situación actual que tiene su parecidos y sus divergencias, pero es el mensaje altamente revelador para las circunstancias que nos aquejan hoy.
Por esta razón, leer un texto bíblico de un modo que haga justicia a su trama histórica y que al mismo tiempo nos siga hablando a los lectores hoy que vivimos en otros contextos culturales y que a través de ella encontremos las respuestas a nuestras situaciones de vida, es por un solo motivo, que la Biblia es palabra verdadera de Dios, y que solo por su excelencia a través de los siglos, es posible tanta coherencia. Para interpretar los acontecimientos expuestos en la Biblia, debemos tener todo un ejercicio de información intercultural que solo con una buena predisposición y con ganas como cristianos, logremos para nuestro beneficio y de la sociedad.

Rev. José Luis Podestá

sábado, 21 de junio de 2008

Recuperar el sentido ético en nuestras sociedades, para un cambio cristiano verdadero


Hoy vivimos tiempos en donde el sentido ético se ha perdido, no parece claro el horizonte que nos espera, si no recuperemos el concepto bíblico de sociedad, en donde la cabeza indefectiblemente sea Dios.

No puedo dejar de reproducir un antiguo escrito apócrifo de la época de los primeros cristianos, si bien no es inspirado por Dios, pero su mensaje parece ser cuestionador a nuestras conciencias, es el comienzo de la “Doctrina Apostolorum” que dice lo siguiente:

1.“Dos caminos hay en el mundo, el de la vida y el de la muerte, el de la luz y el de las tinieblas. En ellos han sido establecidos dos ángeles, el de la justicia y el de la iniquidad. Pero grande es la diferencia entre los dos caminos. 2. Así pues, el camino de la vida es éste: en primer lugar, amarás al Dios eterno que te hizo; en segundo, a tu prójimo como a ti mismo. Por otra parte, todo lo que no quieras que sea hecho contigo, tú no lo hagas a otro. 3.La explicación de estas palabras es ésta:
. 2. No adulterarás, no matarás, no darás falso testimonio, no violarás al niño, no fornicarás, no practicarás la magia, no fabricarás perversos brebajes, no matarás al niño mediante aborto ni darás muerte al nacido, no codiciarás nada de tu prójimo. 3. No perjurarás, no hablarás mal, no recordarás las malas acciones. 4. No tendrás doblez al dar consejo, ni serás de doble lengua, pues la lengua es trampa de muerte. 5. Tu palabra no será vana ni engañosa. 6. No serás ambicioso ni avaro ni voraz ni adulador ni pendenciero ni de malas costumbres. No admitirás plan malo contra tu prójimo. 7. No odiarás a ningún hombre, sino que los amarás más que a tu vida. “

Es irrefrenable pensar en nuestra sociedad, la cual es constantemente vituperada por mercaderes de todo tipo, de la muerte, del negocio espurio, de la política barata, de intereses mezquinos y tantos otros factores, que nos hacen un mar social de conflictos permanente.
El pecado asesta constantemente el golpe contra el hombre en todas partes, lo podemos observar en los lideres de gobiernos, de justicia, religiosos en algunos caso, en general en todas las organizaciones humanas, si bien siempre la política y demás organismos y sus personajes, pueden mejorarse a través de la escucha del pueblo y sobre todo de la palabra de Dios. Es también una responsabilidad innegable por parte de cada uno de nosotros hacer un sociedad justa y más equitativa, en donde la igualad de oportunidades sea real y no mera discursiva acomodaticia, en donde la paz y la concordia no sea un proyecto de buenas voluntades si no consecuencia real de una integración social basada en los principios Divinos y no en circunstancias autómatas de relación obligada.
Si bien los procesos legislativos y judiciales en nuestro país son intentos loables de promover la justicia social, no son más que la punta de un iceberg de una sociedad, y hoy con dolor y preocupación vemos como sociedades en todo el mundo son socavadas por miles de intereses espurios, explotando pueblos y hombres para fines limitados y de abundantes ganancias, en muchos casos a costa de arruinar la creación de Dios y la destrucción del hombre, imagen y semejanza del Altísimo.
Es triste ver como la justicia legisla injusticia, como se enarbola derechos de opción y se decreta la matanza en los vientres maternos, como a nombre de la recuperación de posibilidades para todos se saquea la propiedad y el derechos sobre la misma por parte de decretos o políticas extorsivas y saqueadoras en muchos casos, en varios países del orbe.
Hoy es necesario asumir, casi indelegable, nuestra responsabilidad social a la luz de las Santas Escrituras, no podemos mirar hacia el costado cuando la humanidad sufre, es necesario que llevemos el mensaje del Dios soberano a todos, para intentar que por la infinita gracia, nuestras sociedades cambien, basadas en la regla Divina, que solo en las Escrituras se revela; no existe otro medio fuera de la Palabra de Dios que nos convenza a los cristianos como forma de acción, solo ella es nuestra norma de fe y vida, la cual tiene que ser reflejo en nuestras sociedades, para así buscar el equilibrio y justicia que las naciones necesitan a la sombra del Altísimo
Es nuestro deber también evitar ese efecto “constantiniano” donde se asociaba al poder una organización y usarlas como viles lacayos de intereses oscuros, como sucedió con parte de una iglesia que junto al estado conformaban un indisoluble vinculo de coerción, sobre todo arraigado en la edad media, donde se realizaban co-gobiernos a costa de la falsificación del mensaje cristiano verdadero, esa sistematización del “corpus constantinianum”, donde era un mutuo usarse para fines detestables y poco claros de poder. Hoy en países democráticos reales debe desaparecer ese sistema, ya sea dado a una organización o a una subordinación servil de representantes legítimos del pueblo a intereses mezquinos y unitarios en perjuicio de la mayoría.
Es hora que los cristianos reformados nos pongamos a evangelizar, aprovechando que el próximo año se conmemora los 500 años del nacimiento del gran reformador Juan Calvino, lograr llevar la luz de la Biblia a cada hogar, a cada hombre, para poder así reformar una sociedad y hacerla más justa y vivible, en un mundo desbordado por el pecado y desarraigado de la verdad de Dios.
Rev. José Luis Podestá

domingo, 1 de junio de 2008

Recuperar la realeza de Cristo, comentario al salmo segundo.


Este salmo segundo, muy frecuentemente denominado salmo real, por ser el primero de una serie que se ocupa del rey, el ungido de Dios, quien es el que ejecuta la soberanía sobre la nación.

Es posible que la constitución de estos salmos, se vean influidos por algunas ceremonias de investiduras monárquicas o ceremonias de la cuales intervienen estos gobernantes.

Un detalle a tener en cuenta en este salmo, es que comienza a hablar explícitamente sobre la institución por parte de Dios de un rey en Sión, la entonces capital del reino, pero a su vez denuncia en este salmo una insurrección de reyes de diferentes lugares de la tierra, en este caso cercanos a Sión, Jerusalén, en donde se esparce un plan malévolo de destruir al ungido de Dios, y contra el mismo Jehová. No es casualidad que hoy también vivamos un reflejo de este salmo en nuestra sociedad mundial, en donde las naciones intentan borrar todo vestigio de lo Divino, del cristianismo en sus constitución como nación, casi como algo maquiavélicamente perpetrado a través de los siglos, las naciones y sus poderes, intentan tapar por todos los medios cualquier huella de cristianismo autentico.

En la estructura de este salmo, vislumbramos tres segmentos temáticamente distintos, esto es la insurrección de los reyes y sus naciones (Sal: 2, 1-6); una determinación de adopción por parte de Dios (Sal: 2, 7-9); un consejo fundamental de Jehová a los reyes de la tierra, con el cual concluye este salmo (Sal: 2, 10-12). En la primera parte el salmista hace alusión a las palabras de los reyes de la tierra y las de Dios; Seguidamente en la parte segunda, habla el rey de Sión, que expone las palabras emitidas u acciones realizadas por Dios y su acción contra los rebeldes; en la tercera, recupera la palabra el salmista, lo podemos ver en una especial descripción que realiza respecto a la importancia que tenia en Israel, como en los pueblos vecinos, la entronización real, es decir, la propiedad del trono y el comienzo del reinado. Para cumplir con esta asunción uno de los principales elementos del rito era la unción con el óleo “sagrado” como señal de consagración. A través ella el rey se tornaba en el ungido del Señor, convertido en un “Mesías” gobernante y a través de este decreto de adopción, el rey estaba legitimado como hijo adoptado por el mismo Dios, como su representante legal en el pueblo escogido, (Sal: 2, 7). Se establecía una filiación entre el monarca y el mismo Creador, por lo cual se creía que sujetarse al rey era observar la voluntad Divina, que se desplegaba a través del gobernante y que toda insurrección en contra él, significaba sublevarse contra el mismo Dios altísimo que lo preservaba (Sal: 2, 2-3).

Por lo tanto el autor pronuncia a viva voz el asombro que le causa esa temeridad de los demás reyes en sublevarse contra el nuevo monarca y la frustración a que están sometidos estos reyes, no ungidos por Jehová, al querer revelarse contra el elegido de Dios.

En la parte final Jehová insiste en que todos los demás reyes deben ser prudentes, admitir las correcciones y el servicio a Dios con temor y tributar la honra al hijo de Dios, en este caso al rey ungido Israelita, el cual asume la filiación Divina, y manifiesta que son bienaventurados todos los que a el respetan como su legitimo representante.
Si bien esta parte de la historia de Israel reflejada en éste salmo segundo, trajo devastadoras consecuencias para la historia del pueblo, no es negligente decir que era la realidad que Dios tenía para ese, su pueblo elegido, el dirigir los pasos de la historia, hasta la llegada del verdadero Rey y Mesías, Jesucristo, quien fue y es el verdadero soberano de la creación.

Si bien como dije al principio, hoy las naciones parecen revivir este salmo en la historia actual donde se prodiga la destrucción o marginación de lo cristiano, de lo auténticamente revolucionario en la historia de la humanidad que es la encarnación, muerte y resurrección de Cristo, y que hoy más que nunca es necesario revitalizar este hecho histórico tan trascendental para la humanidad y su historia, el reinado soberano de Cristo; el negar el mismo y su realeza, es caer en el agujero negro de la historia sin Dios, que termina en un desenfreno de destrucción de lo auténticamente humano, lo trascendentalmente Divino y la esperanza del hombre de trascender más allá de la naturaleza corruptible .

Recuperar el reinado del Mesías, Jesucristo, es imperioso para mejorar esta sociedad que cada día más pierde esa brújula dorada que es la cercanía con el Creador.

Rev. José Luis Podestá

lunes, 26 de mayo de 2008

Comentario al Salmo 1


El salterio comienza con un salmo que es una profunda reflexión de la condición y forma en que el hombre debe desempeñarse en justicia y bienaventuranza.

La estructura de este salmo primero, la podemos dividir en tres partes, la primera que comprende una bienaventuranza (Sal. 1:1-2); la segunda se desarrolla una comparación (Sal. 1: 3-4); y en la tercera se produce una conclusión (Sal. 1: 5-6) de cómo terminaran los desobedientes de Jehová.

Este salmo gira alrededor de la barrera que existe entre el justo, fiel a los principios Bíblicos de fidelidad a Dios y de los malvados que desobedecen la voluntad del Creador y profundiza con marcado énfasis los dos caminos (Sal. 1: 1.6). El camino es una metáfora conocida de la conducta del ser humano, lo observamos cuando éste salmo comienza expresando la dicha del hombre que es justo y no interviene en las malas ideas ni confecciona proyectos con los malvados, que son los que se apartan del camino de Dios y la manera como se conducen los inicuos; es un constante tema de meditación para el justo, las conductas de estos escarnecedores, el debe apartarse de todo contacto que le pueda provocar una caída y alejamiento de Dios, o simplemente ser señalado como parte de ese grupo. El salmista remarca que para él solamente existe como norma de vida la ley del Señor, recibida con deleite y devoción.

En un periodo posterior de la historia del pueblo Judío observamos una reflexión denominada “sapiencial” de los referentes de la Ley en Israel, la sabiduría llegó a identificarse con la ley, por que todo sabio cumplía la ley de Dios a rajatabla, eso es lo que postreramente constituyo el ser sabio. También es arraigada la forma de identificar esto con un axioma indeleble en el pueblo Hebreo que es, ser justo es igual a ser sabio, y ser sabio es ser cumplidor de la Torá.

Todo lo contrario a esta realidad de justicia es ser malvado, que es equivalente a ser necio, escarnecedor y a su vez incumplidor de la ley de Jehová.

Marca en este salmo el autor Davídico la dicha que es para el hombre ser un fiel cumplidor de la Ley y a través de ese cumplimiento mantenerse al margen de la unidad con los impíos.

La imagen del árbol, que el salmista utiliza como término de comparación es excelentemente gráfica y sugestiva, ya que un árbol bien irrigado es por excelencia exuberante y frondoso, y a su ves está sólidamente arraigado y con frutos abundantes.

Esto es una afrenta Divina para los que viven en la inestabilidad, sufriendo una falta de arraigo que es comparable al polvo suelto sobre la tierra que el viento lo desparrama por doquier.

El principio usual, de que a los justos les va bien y los malos se hunden, se irradia en esta comparación y constituye, además el contenido de la última parte del salmo (Sal. 1: 5-6), en la que el salmista extracta y sella con un tono solemne el desencanto de los malvados y pecadores, que es y será absoluto en todos los terrenos. Como el salmo no explica profundamente con más detalles el destino de los hombres, pero es una forma de dejar una puerta abierta al destino escatológico del camino de los justos y sabios que serán llevados a buen fin, al éxito, a la plenitud de la dicha que solo en Dios se encuentra. No así los malvados que serán condenados en su propia desdicha sufriendo los horrores de la desobediencia

El salmista finaliza con una relación de dos ideas que establece un resumen adecuado, en que el justo que profundiza la ley del Señor y éste lo protege en su diario caminar en la justicia de Dios y el malvado es esparcido de la presencia del Altísimo, como el tamo que arrebata el viento.

Este salmo es una buena forma de compara el mensaje que Jesucristo nos da en (Mat.7:13-14), con imágenes instructivas sobre las dos sendas, y el oír y hacer cumplimiento la Palabra de Dios, esto es la garantía de la fuerza y estabilidad en Cristo que Él mismo es el camino de justicia, siendo que el que permanece en Él da frutos abundantes, podemos incluso ver la parábola de la vid, para eso están destinados los cristianos ,los justos para alimentarnos en Cristo, hundir nuestras raíces en la corriente de agua que es la Palabra de Dios y dar los frutos abundantes en la sociedad actual y en el transcurso de nuestras vidas.

Rev. José Luis Podestá

Los salmos como fuente de diálogo con el Creador.


La oración es potencialmente la expresión más elegida del encuentro y el coloquio asiduo entre el hombre y Dios. A través de este hablar en intimidad con el Ser Supremo, el hombre logra dirigir sus experiencias y emociones mediante un ruego confiado a su Dios, en donde manifiesta muchas veces el arrepentimiento o agradecimiento por algún hecho concreto y sobre todo en el culto público; la alabanza bajo un aspecto de adoración en donde Dios y el hombre se unen en intimidad en una eterna acción de gracias por parte del cristiano que fue predestinado a estar con su Señor; es una autentica profesión de fe. Cuando los sentimientos y las expresiones publicas se motivan en un lenguaje que llega a adoptar notables expresiones y muchas veces con características poéticas en más de una oración y en especial cuando se transforma en letra para un tema del canto, en la comunidad de creyentes.

Así sucedió con los salmos bíblicos, es un diálogo eterno entre el ser humano y su Dios, podemos decir, que los salmos se dirigen al Todopoderoso, pero además hablan de este Dios y de sus atributos y de las intervenciones en la historia de la creación, es la manifestación plena del sentimiento del hombre en el caminar en esta tierra, en donde debate en cada paso la presencia o de la ausencia de Dios en su vida y de la constante relación con el Creador de todo lo invisible y lo visible.

No podemos dudar que en los salmos se ensalza a Dios por lo que es, por su grandeza, por los prodigios que ha hecho y hace en la naturaleza y en la historia del hombre por su lealtad, fidelidad, por su perdón, justicia, de otorgar sus favores a los hombres reflejado de modo específico en la historia del pueblo de Israel a lo largo del tiempo, constituyéndose así en la experiencia religiosa de un pueblo a través de los siglos, por añadidura experiencia que el pueblo cristiano es participe desde la venida del Verbo Encarnado.

Podemos observar a través de cada uno de los salmos, como a Dios se le habla de tú a tú, una franqueza y amistad poco visto en otras religiones, el mismo Jesús nos dijo como debíamos orar, el Padre nuestro, allí deja de ser un Dios escondidos para ser un Padre, con todo ese amor y comprensión que un buen padre desea para sus hijos, así “rompe el molde” del acercamiento con la Divinidad.

Esta cercanía con Dios lo vemos en el mismo Cristo, en su revelación en plenitud. Nuestro Señor, Jesús, bebió de la inmensurable espiritualidad de los salmos y los utilizó en su plegaria y así también los primeros cristianos, se valieron de ellos para deducir el misterio del Dios hecho hombre y para explicarlo en sus enseñazas. Pues como ellos, nosotros hoy, debemos reincorporar a nuestras oraciones y enseñazas los salmos de nuestra Biblia, somos testigos privilegiados por nuestra fe en el resucitado y de los misterios de Dios revelados en cada versículo de las Escrituras.


Que nuestras iglesias logren recuperar una adecuada lectura del salterio y también en nuestra intimidad del hogar o donde nos encontremos poder disfrutar del diálogo íntimo con el Creador.


Rev. José Luis Podestá

lunes, 12 de mayo de 2008

La habilidad hermenéutico-alegórica en Pablo.



En su reputada exégesis de la historia de Abraham, Sara y Agar, Pablo usa el participio griego allegorein, que significa hablar alegóricamente, así con esta forma deja entrever su formación con grandes influencias helenísticas, aprendizaje que seguramente le sirvió para realizar toda una explicación en sus escritos de las diferentes verdades rebeladas.

Esta capacidad intelectual en Pablo incentivó más ágilmente la alegorización de otros textos, especialmente en las cartas, en particular la epístola a los Hebreos que promovió una alegoría sistemática y más polémica sobre la Ley Mosaica, esta forma de la interpretación de las Escrituras obrada por el Apóstol de los Gentiles, dejó ver también una indiscutible familiaridad con la middot rabínica y con la lógica de la exégesis pésher. Esta última tiene valor para la exégesis de algunos textos paulinos hoy por los Biblistas.

Pablo, como seguramente sucedió, no compartía todos los principios hermenéuticos de la comunidad de judía en general y en espacial los categóricos interpretativos de la comunidad de Qumrán, pero casi seguro participaba como ellos de la convicción de vivir en los espacios de la revelación final de Dios. Este develamiento le había alcanzado a él personalmente, adyacente con su nueva visión de la obra redentora de Jesús, el Cristo, y de su oportuna misión en el plan de salvación de Dios para el fin de los tiempos.

Como lo vemos en, (Gál.12:16), para Pablo, el centro hermenéutico de la Escritura se transportaba desde la Torá al mensaje profético, de tal manera que él confrontó la consumación de las profecías mesiánicas con la venida, la muerte y la resurrección de Jesús.

La analogía de la profecía y el cumplimiento en Cristo Jesús, hizo de la Escrituras judías el libro de los cristianos primitivos y les dio la clave para vislumbrar los eventos vividos por la primera generación de los discípulos de Jesús durante la vida terrena del Maestro y después de su resurrección. El Nuevo Testamento, provocaba una nueva lectura de la historia de Dios con su pueblo, que llegó a ser posible porque el Señor resucitado había abierto la comprensión de sus discípulos para que intuyeran el auténtico sentido de las Escrituras.

Pablo enseña este hecho de esencial jerarquía basado en un midrásh sobre la gloria que irradiaba el rostro de Moisés (2 Cor3:4-18). A raíz de aquel deslumbrante resplandor Moisés debió cubrir su rostro con un velo porque los israelitas no podían fijar su mirada en Yahvé. Pero actualmente ese velo, tomado en sentido alegórico, personifica la ceguera de los que se obstinan en imputar un valor indisoluble a lo que no era nada más que una fase fugaz. Por lo tanto, el velo ya no está sobre el rostro de Moisés, sino en los ojos y en los corazones de quienes leen el Antiguo Testamento, sin alcanzar a intuir el verdadero valor de la Alianza Mosaica y de su plenitud en la Nueva Alianza establecida por Cristo.

En varios pasajes de sus cartas, Pablo tiene una tipologia peculiar, en ella vemos que enseña a sus lectores que lo redactado en los libros sagrados del pueblo de Israel había sido escrito “para nuestra conveniencia”, a simple vista, estas aplicaciones parecen reflejar puramente procedimientos surgidos de la midrásh haggádico. Lo vemos cuando Pablo lo expresa en, (1 Cor 10:1-11), Pablo rehace este estilo midráshico con las tradiciones conectadas con (Éx 17:5-6; Num 21:16-17; Dt 32:1-7.) Pero su diferente principio hermenéutico da a la exégesis un nuevo marco, comparable al del pésher de Qumrán. En este contexto, emplea las palabras “typos”,(1 Cor 10,6; Rom.5:14) y “típicos” ,(1 Cor 10:11). Estos “tipos” en las Escrituras Hebreas era parte de la instrucción bautismal de Pablo, que facultaba a los cristianos para reconocer a Cristo como la roca espiritual de la que bebieron los israelitas, en tanto realizaban su marcha por el desierto en el Éxodo, así también los Cristianos en su marcha por este nuevo desierto rumbo a la patria celestial, el Reino de Dios.

Así la utilización de la alegoría en Pablo, como en otros antiguos escritores cristianos, tomó una característica escatológica significativa y de suma importancia. Los sucesos de la historia Hebrea fueron leídos como figura de los eventos del fin de los tiempos, que ya se habían iniciado con la revelación de Jesucristo.

Podemos esgrimir que Dios desde los eventos de la historia de Israel, y la alegoría tipológica que emplaza la salvación en el reino de la verdad más allá de la historia, llegó a ser privativa de la exégesis cristiana en el siglo II, dando las bases importantísimas para todo el posterior desarrollo teológico.

La misión de Pablo a los gentiles preparó el camino para este progreso que intervino directamente en la hermenéutica de los primeros cristianos , en especial de la era de los Padres de la iglesia, en sus diferentes áreas de la reflexión teológica, esta misión significó un camino decisivo para la fe centralizada en el Verbo hecho carne, el
Salvador y su obra en el tiempo.

Rev. José Luis Podestá