domingo, 12 de julio de 2009

“Padre, perdona nuestros pecados”


Al conmemorarse los 500 años del nacimiento de Juan Calvino, y la alegría que eso produce a los herederos de la reforma, no menos ingrato es ver cual lejos estamos de los ideales de este hombre de Dios, vasta con ver las cosas que suceden en la familia reformada, en la cual con diferentes matices, nos transformamos en grandes pecadores de la tradición de los hombre de la reforma y de la doctrina bíblica, que ellos con su sangre defendieron.
Muchas veces nos escandalizamos por iglesias que están fuera de la doctrina reformada, nos asustamos cuando vemos a hombres dirigiendo inmensas organizaciones eclesiásticas, y decimos todo un sermón contra esa falta a la doctrina Biblica, pero no vemos que dentro de la familia reformada sucede igual, donde el poder se corta en unos pocos, que solo buscan controlar diferentes vetas de las estructuras eclesiásticas, sea económica, política, etc.
También nos rasgamos las vestiduras cuando una gran iglesia mundial mira para otro lado en las guerras o bendice las armas, y no vemos como hay iglesias nuestras reformadas, que bendicen y apoyan los grupos armados, fomentando odios ancestrales que están muy lejos de la Palabra de Dios.
Criticamos el asistencialismo de tal o cual iglesia, y nosotros estamos impávidos ante la necesidad del hermano, que es creación de Dios, no miramos al explotado, ni al que sufre, cosa remarcada y mandada en la Biblia, que debemos hacernos responsable de los hermanos más débiles.
Criticamos organizaciones ultra conservadoras como Opus Dei, Legionario de Cristo, etc. Y dentro de nosotros hay iglesias que están cerradas en un pasado o que viven sin contacto con otras iglesias casi como si fuéramos el resto perros sarnosos y no fuéramos de la familia reformada. Iglesias que se quedaron en un atasco político y doctrinas erroñas creyendo que actuando como en el medio evo, son fieles, cosa nada más distante, que la realidad clama a gritos que sea escuchada.
Criticamos a las cruzadas, por la barbarie, y nos olvidamos que muchas de las nuestras predican cruzadas contra otras personas de religión diferente o nacionalidad, no con el ánimo que se conozca a Cristo, si no con el solo fin de aliarse a un movimiento partidista y así obtener la tajada de los recursos.
Lamentablemente hoy nuestras iglesias necesitan reveer sus orientaciones, comprobar la fidelidad a la palabra de Dios, a la verdad bíblica, muchas hijas de la reforma ordenan personas con diferentes problemas de sexualidad que provocan escándalos a los fieles, pero somos fáciles para criticar la sexualidad o desvío del clero de otra iglesia.
Nos urge en estos 500 años del nacimiento del reformador, Juan Calvino, recuperar la luz que se encendió en ese siglo donde la Santa Escritura, recupero su auge, su fuerza, y logró penetrar los más altos ideales de los hombres, en donde la vida no valía comparada con la verdad que se develaba a los ojos del pueblo, la inmensurable verdad de Dios.
Hoy en los países de tradición reformada es doloroso ver como se sepultó todo lo bíblico, todo lo que se construyo a base de sacrificio, de sangre y fuego, iglesias en extinción, reformados ya deformados por las corrientes alejadas de la verdad revelada, o parcializada que es peor, con solo de sostenerse miedosos por no comprometerse con la sociedad y así argumentar que solo predicamos, como si la caridad no fuera parte de las Escrituras. Muchos nos creemos infalibles, puros, casi celestiales, y nos olvidamos que somos tristes pecadores en manos de Dios, que sin su misericordia por la gracia, no seriamos salvos y no mereceríamos más que la ira del Creador.
Basta ya de criticar sin hacer nada, basta de solo hablar parcializadamente de un Evangelio que es más que un pulpito con cuatro miembros sentados, el evangelio de Cristo es un todo, que incluye, todo lo referente a la exposición y educación de la verdad, pero también incluye el cubrir las necesidades de nuestros semejantes, el alentar la igualdad de oportunidades de las personas, y la libertad en todos sus estamentos. No podemos seguir tranquilos con cuatro hombres de corbata y saco predicando cosas fuera de la realidad, si no debemos meternos en el fango de la sociedad, como lo hicieron muchos reformadores, que tal vez sin la gran trascendencia de Calvino, lo lograron; cuantos avances sociales logró la reforma y hoy nos encontramos estancados, llorando crisis, falta de gente en los templos, falto de horizontes, ¿ No será que vinimos predicando otro evangelio o lo interpretamos mal, y no supimos llegar a la gente, como Dios nos manda en su Palabra? , ¿O estamos tan ciegos que no vemos cuantas sectas nacen y se desarrollan y nos sacan la gente, será porque le formamos con un cristianismo idealizado pero irreal? O los demás son tan lucidos que se llevan con la verdad a los nuestros o crecen con mega iglesias, porque son perversos y gente que los lleva a los infiernos a los demás, o es que no vemos más allá de nuestra congregación. No tenemos una visión de iglesia global, universal y solo nos contentamos con mediocres comunidades, que no nos interpelan, no nos mandan esfuerzo, y así todos felices vemos en nuestra mediocridad como se derrumba la reforma, como decimos que crece en África, en América Latina, pero se pierde en los centros en donde comenzó la chispa reformadora, y lo peor que vamos a los lugares de crecimiento con mentalidades alejadas de la realidad local, vamos a África con un pensamiento blanco, vamos a Asia con un pensamiento occidental, o nos metemos en el medio oriente, por cierto con enorme ausencia del las iglesias reformadas, con un pensamiento ajeno a la cultura y ni hablar en América Latina, cuando cada país tiene su idiosincrasia, su cultura religiosa propia, su características y tiempos, incluso sus leyes.
Es hora de levantarse, abrir nuestras mentes, dejar de llorar como si nuestra pequeña comunidad sea el centro de la iglesia universal y ponernos a ver el mundo con una visión realmente global de iglesia, en donde veamos que la mies es mucha y los trabajadores pocos, en donde veamos con generosidad una iglesia universal, realmente católica, no solo de nombre como alguna denominación es, si no es el desarrollo, en el empuje y el interés por el otro.
No nos podemos permitir ya el no saber que hacer, uno de nuestros grandes pecados como iglesias reformadas es que vemos a la iglesia en chiquito, con una visión pequeña, casi de congregación en congregación y no más que eso, debemos y tenemos que ver a la iglesia como un gran complejo de relaciones y oportunidades en todos los campos, universalmente presente , no solo de una iglesia a otra iglesia, si algo mucho mas , mas poderoso, mas ocupada en todos los campos necesarios, educación, formación de oficios, obras de caridad, templos, editoriales, orfanatos, sostenimiento a los pastores locales cuando no pueden, etc., etc.
Si seguimos viendo la iglesia como algo local y nada mas que eso, lamento informarles que desapareceremos los reformadas en pocos años porque nos quedamos viendo al Señor como subía y no nos pusimos a trabajar como los mismo Ángeles le dijeron los que veían a Cristo ascendiendo a los cielos.
Que en estos 500 años del nacimiento de Calvino, sea el retomar de un camino hacia la reforma integral y no solo para soplar 500 velitas, si no ponerse enserio con la reforma y menos trabas y más acción, el mundo nos espera, ¿qué estamos haciendo?
O entraremos como iglesia al Reino de Dios diciendo “Padre perdona nuestros pecados”, entremos con las manos sucias de trabajar en la Viña y no tan blancas que parecemos pastores de papeles de escritorio en vez del rebaño de Dios.
¡Vamos adelante, tenemos un futuro enorme, no nos durmamos, comencemos con fuerza a reformar el mundo, Cristo espera que nos movamos!

Rev. José Luis Podestá

miércoles, 1 de julio de 2009

Pastores a la sombra de Calvino.


En la cercanía de los 500 años de Juan Calvino, es bueno que consideremos nuevamente las cualidades que debe tener un pastor, que se digne a conducir la grey, lamentablemente es común encontrar ministros que no están debidamente formados en las materias teológicas, pastorales, y en la caridad pastoral, sobre todo en estar a la escucha del pueblo de Dios que se le encomendó, el cual es su servidor y no su dueño.
Vemos lamentablemente como la confusión doctrinal invade las iglesias y sobre todo la mente de los pastores, estos imbuidos en extraños malvares escritúrales predican temas que dista de ser la verdad Bíblica. O lo que es peor distorsionándola con terminologías más de un mercadeo de un producto que de la Palabra de Dios revelada.
No es poco el observar como la osadía de algunos pastores que piensan que pueden torcer la voluntad de Dios, manifestadas en muchas de sus predicaciones. Así como la observación de cultos tan desmadrados que no se sabe cual es el comienzo o el final del mismo que no tiene nada que ver con una seria o alegre adoración a Dios.
Creo que debemos en estos 500 años del nacimiento del gran reformador vislumbrar una seria reforma en el ministerio, preocuparnos por formarnos cada vez más en las disciplinas teológicas, en el conocimiento exacto de las Escrituras, y no solo leerla o aprender versículos de memorias, para conocer en profundidad y estudiar la Biblia demanda disciplina, formación académica, y habilidad intelectual, con eso no quiero decir que la Biblia es un objeto herméticamente cerrado, todo lo contrario la lectura clara y sencilla que nos ofrece Dios para conocerle es innegable; pero sí que para una mejor enseñaza los responsables que tienen ésta tan sublime tarea, deben conocer en profundamente, si no vemos como hay muchas seudo iglesias que usurpan la palabra Cristiana y son mercados de ilusiones y sustentos de vivos oportunistas que despellejan las ovejas y enriqueciéndose de los bienes despojados, solo vasta ver algunos programas televisivos.
Por lo tanto es necesario que el ministro se forme concienzudamente y eficazmente , como así también a los diáconos, ancianos y el pueblo en general, porque un pastor ignorante forma comunidades retrogradas, sumida en la superstición y el sometimiento espiritual.
También el pastor debe tener en claro cual es su función en la iglesia que es la de servir y enseñar al pueblo, y no de utilizarlo para fines personales que nada tiene que ver con la formación en la palabra de Dios. El ministro no es dueño de la grey si no siervo.
Hoy a la luz de los 500 años de Calvino debemos exigir de nuestros pastores la alta formación académica, y a su vez mandarles que formen a las comunidades en la sana doctrina.
Que Dios provea de pastores santos y diligentes en los estudios y la predicación, y no en oscuridades de la mercadotecnia religiosa que solo es para beneficio propio.

Rev. José Luis Podestá

miércoles, 24 de junio de 2009

CONFERENCIA EL REINO DE DIOS CARACTER DE LOS SUBDITOS.









El día 06 de junio se realizo en el Monte Horbe, ciudad de Rosario, la Primer Conferencia dictada por el Master en Teología Julio Cesar Benítez; la temática de la misma fue “EL REINO DE DIOS, CARÁCTER DE LOS SUBDITOS”.
Los allí presentes pudimos ahondar en la tema gracias al despliegue de conocimientos impartidos por el disertante.
Así mismo se lanzó oficialmente, la oferta académica para este año en el Seminario Teológico San Lucas.
Agradecemos primeramente al MINTS y a la Fundación IBRC, por haber hecho posible el viaje del Master en Teología Julio Cesar Benítez.
También un enorme agradecimiento al Rev. Jorge Galarza y familia, como a cada uno de los miembros de su comunidad por la organización y colaboración en este evento.
Al Rev. Honorio Serpa, por habernos regalado el arte de su música.
Y al Rev. Rivarola que viajo desde Villa María para la conferencia con también a todos los pastores que nos honraron con su presencia.
Esperemos que sea la primera de muchas conferencias que nos permitan comprender mejor el conocimiento de la verdad bíblica.

Julieta Aguirre
Secretaria del
Seminario Teológico San Lucas

martes, 16 de junio de 2009

Reino de Dios, reino de Cristo


Vamos a considerar un hecho histórico incuestionable, lleno de significado teológico como son las palabras de Jesucristo que comienza su misión mesiánica con la proclama, “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca” (Mc. 1: 15). Son palabras que señalan la entrada en la denominada plenitud de los tiempos, y que preparan el paso al nuevo pacto, instituido en el misterio de la encarnación redentora del Hijo y consignada a ser alianza eterna entre Dios y el hombre
Es así que en la vida y ministerio de Jesucristo, el reino de Dios no sólo está cerca, sino que además ya está vigente en el mundo, obra en la historia del hombre, el Verbo de Dios encarnado lo expresa de la siguiente forma “El reino de Dios está entre vosotros” (Lc. 17: 21), dando a entender que Él es el Reino de Dios manifestado y que también hay a su vez el reino eterno.
Nuestro Señor nos marca la diferencia de nivel y de calidad entre el tiempo de la preparación y el del cumplimiento, entre la antiguo y el nuevo pacto, cuando dice “En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él” (Mt. 11: 11). Cuando hace la comparación ente el Precursor y los demás miembros que integraran el magnifico reinado de Cristo, Concluyentemente, Juan contribuyó más que ningún otro, a los preparativos inmediatos de la llegada del Mesías. Es así que permanece de alguna manera en el principio del nuevo reino, que ingresó en el mundo con la presencia de Jesucristo y que comenzó a manifestar su ministerio mesiánico.
Es así que solamente por medio de Cristo los hombres llegan a ser hijos del reino, superior a aquel del que los judíos contemporáneos se pensaban herederos naturales.
Este nuevo reino tiene carácter particularmente espiritual, para entrar en él se necesita convertirse, creer en el Evangelio que Cristo nos dio, por pura gracia suya y liberarse así de las potencias del espíritu de las tinieblas, sujetándose al poder del Espíritu Santo de Dios, que Cristo manifiesta a través de su evangelio y sacrificio redentor, a su vez nos lo envía en su promesa como continuador de la guía de la iglesia, la verdad que se revela en las Escrituras para servir a los hombres.
También cuando Jesús manifiesta con estas palabras “Si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mt. 12, 28; y. Lc. 11: 20).
Este Reino que manifiesta Jesús mismo, que hallamos en los evangelios, también vemos la expresión como es la de reino de los cielos; forma estupenda que deja divisar el origen y el fin del Reino , que es nada mas y nada menos que el cielo . así como la misma unión hipostática , de aquel en el que el reino de Dios se expresa eficientemente , dada únicamente en la encarnación, muerte y resurrección de Cristo.
Por lo tanto Junto con el Padre, el Hijo, y también el Espíritu Santo, obran para la realización del Reino ya en este mundo, como Jesús mismo lo revela en Mt. 12: 28.
Es así que toda la antigua profecía dada en el Antiguo Pacto, se realiza en la revelación y persona de Cristo. Esta pista de luz profética y mesiánica que con mayor comprensión la vemos en la oración del Padre nuestro, especialmente en Mt. 6:10 “Venga tu reino”; Es el reino del Padre, que ha ingresado en el mundo con Cristo; es el reino mesiánico que por acción del Espíritu Santo se desenvuelve en el hombre y en el mundo, para volver al seno del Padre, en la gloria del Reino de los Cielos.
Rev. José Luis Podestá

lunes, 15 de junio de 2009

El Espíritu Santo, sello del Nuevo Pacto



Cuando Jesús habla de la promesa del Padre, señala la venida del Espíritu Santo ya comunicada a lo largo del Antiguo Testamento, leemos en el Libro del profeta Joel: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizaran vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros acianos soñaran sueños, y vuestros jóvenes verana visiones” (Jol.2:28) Precisamente a este texto del Profeta Joel hace referencia Pedro en la primera alocución de Pentecostés..
Jesús, cuando habla de la promesa del Padre conmemora la proclama de los profetas, revelador incluso en su carácter genérico. Los anuncios de Jesús en la última Cena son rotundos y directos porque quiere poner de relieve la continuidad de la verdad neumatológica a lo largo de toda la Revelación incluso los veremos más adelante en la historia de la confección del canon como el mismo Espíritu Santo guía a los compiladores de los escritos para confeccionar la Biblia que hoy poseemos, si añadiduras y sin que se distorsione el mensaje primigenio de Jesús y los hechos acaecidos. Por lo tanto quiere decir que Cristo dará cumplimiento a todas las promesas hechas por Dios ya en el Antiguo Pacto, todas las promesas Vetero Testamentarias se cumplieron en Cristo.
Estas promesas las encontramos en el profeta Ezequiel “Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra...Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas..., seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios' (Ez. 36: 26-28).
El oráculo de Ezequiel daba conocimiento la promesa del don del Espíritu Santo, la conocida profecía de Jeremías sobre la Nueva Alianza: 'He aquí que vienen días (oráculo de Yahvé) en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva Alianza... pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo' (Jr. 31:31-33); el profeta subraya que este nuevo pacto será distinto al anterior, esto es, de aquella que estaba vinculada con la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto y ahora es vinculo indeleble con Cristo para destrucción del pecado por su sangre, por la redención obsequiada a los hijos predilectos suyos.
Por lo tanto es bueno recordar que la infusión del Espíritu Santo no es solamente el instalar, la ley divina en lo profundo de la propiedad espiritual del hombre si no que en virtud de la Pascua redentora de Jesucristo se ejecuta también el don de una Persona divina que es nada más ni nada menos que el Espíritu Santo quien el mismo se le otorga a los Apóstoles para que habite en ellos , Florece un don por el cual Dios se revela al hombre en el misterio intimo conforme a la divinidad, a fin de que participando en la naturaleza divina de la vida Trinitaria, se dé obras espirituales. por tanto, el don que está como fondo de todos los dones sobrenaturales es la raíz que implica una revolución del espíritu humano en el alcance de la moralidad conforme al Evangelios anunciado por Cristo y preservado por el Santo Paráclito ,de este modo lo que había sido anunciado por los profetas como un comunicar la ley de Dios en el corazón del hombre se enaltece el significado en la nueva proporción de la efusión del Espíritu en la nueva humanidad , confirmados por Jesús y los textos de los Evangelistas, esta gran promesa que alcanza su plenitud en el magnifico regalo de la Persona misma del Paráclito que acompaña a toda su iglesia para ser exponentes del Reino de Dios en la tierra.
Es así que cada miembro del cuerpo de Cristo que es la Iglesia reunida en torno a su Palabra, y su mesa, es heredera del Reino de Dios y a su vez poseedora de la gracia de que en ella permanezca el Santo Espíritu, como guía de la verdad revelada a sus sucesores, esto es a todo el pueblo de Dios fiel a la verdad manifestada en las Santas Escrituras.

Seamos púes dignos embajadores del Reino de Dios a través de nuestro ministerio y nuestra vida según los parámetros de las Biblia, y sobre todo a la escucha constante del Espíritu Santo, Señor y dador de vida.

Rev. José Luis Podestá

jueves, 28 de mayo de 2009

La promesa de Jesús sobre la venida de un Paráclito



Cuando decimos “Creo en el Espíritu Santo” inmediatamente nos viene a la memoria el símbolo de los Apóstoles que aprendimos cuando conocíamos los rudimentos de la fe Cristiana.
Observamos en el llamado Símbolo niceno-constantinopolitano, el desarrollo más amplio de la fórmula del artículo de fe, “Creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas”
Este símbolo, profesión de fe desarrollada por la Iglesia de los primero siglos, nos remite indudablemente a las fuentes bíblicas, donde la veracidad sobre el Espíritu Santo se exhibe en el contexto de la revelación de Dios Uno y Trino. Es así que la neumatología que expresa la Iglesia está basada en la Sagrada Escritura, fuente y guía de toda doctrina, especialmente en el Nuevo Testamento, aunque, en cierta medida, hay preanuncios de ella en el Antiguo Pacto.
La primitiva fuente a la que podemos dirigirnos es un texto de Juan, contenido en el “discurso de despedida” de Jesús antes de su pasión y muerte en la cruz, Jesús habla de la venida del Santo Paráclito en conexión con la propia “partida”, anunciando así su venida sobre los Apóstoles. “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy os lo enviaré” (Jn. 16: 7).
Lo tácito de este texto puede parecer incomprensible. Jesucristo, que tiene que aseverar “Pero yo os digo la verdad”, presenta la propia pasión como un bien: “Os conviene que yo me vaya...”.Pero enseguida declara en qué radica el valor de su muerte, esta es por ser una muerte redentora, compone la condición para que se cumpla el plan salvífico de Dios que tendrá su complemento ya determinado ante de todos los tiempos en la venida del Espíritu Santo; establece por ello la posición de todo lo que con esta venida se verificará para los Apóstoles y para la Iglesia futura, a medida que acogiendo el Espíritu, los hombres adopten la nueva vida; La presencia del Espíritu Santo y todo lo que de ella se derivará en el mundo serán obra de la redención de Cristo.
La llegada del Espíritu Santo, sucede después de la ascensión al cielo de Jesús. Por lo tanto con esto observamos que la pasión y muerte, obra redentora de Cristo, engendran frutos plenos, Jesucristo, Hijo del hombre, en el culmen de su misión mesiánica, “recibe” del Padre el Espíritu Santo en la plenitud en que este Espíritu debe ser otorgado a los Apóstoles y a la Iglesia, para todos los tiempos. .
El Espíritu Santo es el que se manifiesta después y en virtud de la partida de Jesús el Cristo. A tal efecto observamos las palabras en Jn. 16: 7, enuncian una relación de naturaleza causal. Esto es que el Espíritu viene enviado en virtud de la redención obrada por Cristo “Cuando me vaya os lo enviaré”, según el propósito divino, la “partida” de Cristo es término indispensable del envío y de la venida del Espíritu Santo, esto manifiesta que comienza la nueva comunicación salvífica por el Santo Espíritu.
El Espíritu Santo revelado por Jesús es un ser personal, la tercera Persona de la Trinidad, con su obrar propio. Pero en la misma alocución de despedida Jesús muestra los lazos que unen a la persona del Espíritu Santo con el Padre y el Hijo, por ello el anuncio de la venida del Espíritu Santo, es al mismo tiempo la definitiva revelación de Dios como Trinidad.
Por lo tanto debemos tener en claro en esa fecha que se aproxima que conmemoramos Pentecostés, que el Espíritu Santo no es algo individual u otro Dios marginal o fuerza o flujo de energía como en varias religiones o seudos grupos cristianos, o los que niegan la persona del Santo Paráclito, o niegan a al Trinidad , si no que es consubstancial al Padre y al Hijo en la divinidad, es amor y don , ya que de Él deriva como de una fuente toda dádiva otorgada a las criaturas, la donación de la existencia a todas las cosas mediante la creación; la donación de la gracia a los hombres mediante el otorgamiento de la fe en el Redentor, la fe regalo de Dios y no de nuestros esfuerzos, don gratuito dado por la Tercera Persona de la Trinidad.
Por lo tanto en el Espíritu Santo se encuentra la manifestación de la profundidad de la Divinidad, el misterio trinitario en el que subsisten las Personas Divinas, pero a su vez manifestado a través de las Escrituras al hombre para darle vida y salvación de forma gratuita por el sacrifico del Hijo de Dios, A raíz de ello narra Pablo en la Primera Carta a los Corintios, cuando subraya que “El Espíritu todo lo escudriña , aún lo profundo de Dios' (1 Cor 2, 10).
Es así que en esta conmemoración de Pentecostés, estemos atentos a la escucha del Espíritu Santo, que a través de las Santas Escrituras se manifiesta y nos guía a una nueva relación mas comprometida con el Padre y el Hijo, para ser Cristianos absolutos sin dobleces, rechazando todo lo que no es de Dios y no esté manifestado en la Biblia como doctrina, evitando los falsos profetismos, y doctrinas extraviadas que alejen nuestros pasos hacia la verdadera fuente de vida que es Dios Uno y Trino.
Rev. José Luis Podestá

miércoles, 20 de mayo de 2009

Una visita fraternal, en donde Dios y el hombre se encuentran.











El sábado 16 realizamos una visita a la comunidad de la iglesia Monte Horeb, una iglesia con mucho empuje en lo social, y en todos los matices de la pastoral.

Nos encontramos con gente maravillosa, recibimos una acogida cariñosa de cada una de las personas, en especial de su pastor el Reverendo Jorge Santiago Galarza, que a su vez esta encargado del Departamento de Diaconía socio-política de nuestra misión y si así Dios lo permite prontamente estará como secretario general del Moderador de la Misión, para colaborar en todo lo necesario para la expansión de la iglesia en Argentina.

Pasamos una jornada llena de conversaciones, con matrimonios, con las mujeres, la madre del pastor con sus mates y los hombres, como así también con los demás pastores y los diáconos

Compartimos una “choripañada” con gente excelente, sobre todo con el cariño y el recibimiento que solo un pastor que le gusta la excelencia en todo los ordenes puede ofrecer a sus invitados. Su señora esposa Viviana que nos atendió de maravillas, y por supuestos la constante preocupación de estar atendidos por parte del coopastor del Monte Horeb “Raymon” Gamarra, como cariñosamente lo bautizamos en ese encuentro.

Un lugar donde Dios y el hombre se encuentran, como sucedió en el Monte Horeb en la Tierra Santa, así es igual en ese lugar donde se encuentra ubicada la comunidad del Monte Horeb, a todos ellos vaya nuestro más sincero agradecimiento por todo y en especial la preocupación por todos los pormenores finales por parte María una joven servidora del Monte, a ella también nuestro agradecimiento y sobre todo un fraternal abrazo a cada integrante del Monte Horeb, centro de buenos amigos y excelencia en el servicio al Reino de Dios.

Rev. José Luis Podestá