lunes, 12 de mayo de 2008

La habilidad hermenéutico-alegórica en Pablo.



En su reputada exégesis de la historia de Abraham, Sara y Agar, Pablo usa el participio griego allegorein, que significa hablar alegóricamente, así con esta forma deja entrever su formación con grandes influencias helenísticas, aprendizaje que seguramente le sirvió para realizar toda una explicación en sus escritos de las diferentes verdades rebeladas.

Esta capacidad intelectual en Pablo incentivó más ágilmente la alegorización de otros textos, especialmente en las cartas, en particular la epístola a los Hebreos que promovió una alegoría sistemática y más polémica sobre la Ley Mosaica, esta forma de la interpretación de las Escrituras obrada por el Apóstol de los Gentiles, dejó ver también una indiscutible familiaridad con la middot rabínica y con la lógica de la exégesis pésher. Esta última tiene valor para la exégesis de algunos textos paulinos hoy por los Biblistas.

Pablo, como seguramente sucedió, no compartía todos los principios hermenéuticos de la comunidad de judía en general y en espacial los categóricos interpretativos de la comunidad de Qumrán, pero casi seguro participaba como ellos de la convicción de vivir en los espacios de la revelación final de Dios. Este develamiento le había alcanzado a él personalmente, adyacente con su nueva visión de la obra redentora de Jesús, el Cristo, y de su oportuna misión en el plan de salvación de Dios para el fin de los tiempos.

Como lo vemos en, (Gál.12:16), para Pablo, el centro hermenéutico de la Escritura se transportaba desde la Torá al mensaje profético, de tal manera que él confrontó la consumación de las profecías mesiánicas con la venida, la muerte y la resurrección de Jesús.

La analogía de la profecía y el cumplimiento en Cristo Jesús, hizo de la Escrituras judías el libro de los cristianos primitivos y les dio la clave para vislumbrar los eventos vividos por la primera generación de los discípulos de Jesús durante la vida terrena del Maestro y después de su resurrección. El Nuevo Testamento, provocaba una nueva lectura de la historia de Dios con su pueblo, que llegó a ser posible porque el Señor resucitado había abierto la comprensión de sus discípulos para que intuyeran el auténtico sentido de las Escrituras.

Pablo enseña este hecho de esencial jerarquía basado en un midrásh sobre la gloria que irradiaba el rostro de Moisés (2 Cor3:4-18). A raíz de aquel deslumbrante resplandor Moisés debió cubrir su rostro con un velo porque los israelitas no podían fijar su mirada en Yahvé. Pero actualmente ese velo, tomado en sentido alegórico, personifica la ceguera de los que se obstinan en imputar un valor indisoluble a lo que no era nada más que una fase fugaz. Por lo tanto, el velo ya no está sobre el rostro de Moisés, sino en los ojos y en los corazones de quienes leen el Antiguo Testamento, sin alcanzar a intuir el verdadero valor de la Alianza Mosaica y de su plenitud en la Nueva Alianza establecida por Cristo.

En varios pasajes de sus cartas, Pablo tiene una tipologia peculiar, en ella vemos que enseña a sus lectores que lo redactado en los libros sagrados del pueblo de Israel había sido escrito “para nuestra conveniencia”, a simple vista, estas aplicaciones parecen reflejar puramente procedimientos surgidos de la midrásh haggádico. Lo vemos cuando Pablo lo expresa en, (1 Cor 10:1-11), Pablo rehace este estilo midráshico con las tradiciones conectadas con (Éx 17:5-6; Num 21:16-17; Dt 32:1-7.) Pero su diferente principio hermenéutico da a la exégesis un nuevo marco, comparable al del pésher de Qumrán. En este contexto, emplea las palabras “typos”,(1 Cor 10,6; Rom.5:14) y “típicos” ,(1 Cor 10:11). Estos “tipos” en las Escrituras Hebreas era parte de la instrucción bautismal de Pablo, que facultaba a los cristianos para reconocer a Cristo como la roca espiritual de la que bebieron los israelitas, en tanto realizaban su marcha por el desierto en el Éxodo, así también los Cristianos en su marcha por este nuevo desierto rumbo a la patria celestial, el Reino de Dios.

Así la utilización de la alegoría en Pablo, como en otros antiguos escritores cristianos, tomó una característica escatológica significativa y de suma importancia. Los sucesos de la historia Hebrea fueron leídos como figura de los eventos del fin de los tiempos, que ya se habían iniciado con la revelación de Jesucristo.

Podemos esgrimir que Dios desde los eventos de la historia de Israel, y la alegoría tipológica que emplaza la salvación en el reino de la verdad más allá de la historia, llegó a ser privativa de la exégesis cristiana en el siglo II, dando las bases importantísimas para todo el posterior desarrollo teológico.

La misión de Pablo a los gentiles preparó el camino para este progreso que intervino directamente en la hermenéutica de los primeros cristianos , en especial de la era de los Padres de la iglesia, en sus diferentes áreas de la reflexión teológica, esta misión significó un camino decisivo para la fe centralizada en el Verbo hecho carne, el
Salvador y su obra en el tiempo.

Rev. José Luis Podestá

sábado, 3 de mayo de 2008

VENI CREATOR SPIRITUS


El próximo domingo 11 conmemoramos el día de Pentecostés, esa maravillosa situación que vivieron los Apóstoles directos de Jesús, en donde del miedo aterrador que los tenía anulados y escondidos, por temor a los judíos, reciben el Espíritu Santo prometido por el mismo Jesucristo.

Esa fuerza que recibieron por pura gracia, que es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, los movió a predicar hasta los confines de la tierra, pero siempre no haciendo su voluntad si no la de Dios, que a través del Santo Paráclito disponía a donde cada uno de sus mensajero debían ir y que hacer.

Hoy en este siglo XXI, deberíamos conocer más la doctrina del Espíritu Santo, saber como esta Persona de la Trinidad Santa, intervino desde la creación y permanece trabajando en el mundo de hoy.

No podemos olvidar como desde el principio del mundo trabajó incasablemente en cada detalle, como surcó la historia de la humanidad acompañando a los hombres y mujeres que llevaban un mensaje de Dios, desde Abraham, hasta los Apóstoles, condujo sus vidas, llenándolos de las gracias dispensadas por el Padre, es bueno decir que donde estaba una de las Personas de la Trinidad las otras dos estaban, no actúan sueltas como descoordinadas del resto. Hoy a nosotros también nos guía, nos conduce a donde Dios nos quiere llevar, es necesario que sepamos estar a la escucha del Espíritu para dirimir cual es el camino que el quiere de nosotros, ver donde Dios nos llama y para que, así como los primeros Apóstoles, se dejaron conducir por ese fuego liberador e infinito. Hoy nosotros entreguémonos a ser portados a donde Él lo disponga, es fuego de Dios, fuego de libertad de los hombres, y sabemos que por la verdad rebelada dada en la Biblia, el Espíritu nos habla, nos guía y nos interpela a la acción.

No nos quedemos como los discípulos de Jesús encerrados temerosos en nuestros templos, casas, o seminarios, salgamos a la realidad del mundo a llevar el Evangelio, no con miradas egoístas, si no con fuerza evangelizadora, no como opresores de consciencia si no como liberadores del pensamiento a la luz de la verdad de las Escrituras, sepamos pues recuperar el espacio perdido en este Pentecostés, dejar siempre actuar al Espíritu Santo, no le pongamos grilletes, ni le “cortemos las alas” si no seamos dóciles a la voluntad Divina, ser predicadores de sus verdades, y siempre reconocer y someternos a la absoluta soberanía de Dios, que Él nos predestino antes de todos los siglos a ser sus hijos y sus emisarios hoy para ser sal y luz en esta tierra.

Rev. José Luis Podestá

viernes, 18 de abril de 2008

La formación pastoral.



En este siglo XXI, la formación pastoral tiene nuevos desafíos, hoy no solo se requiere una sólida preparación humana y teológica, si no también una educación más amplia en el campo de los demás saberes.
El pastor no puede desconocer al menos someramente las implicancias de las denominadas ciencias auxiliares, o las problemáticas sociales que le rodean, tanto para poder desempeñarse como un verdadero guía de la grey, como un defensor de la Palabra de Dios.
No basta la amplia experiencia pastoral, si bien es base muy importante en el desarrollo y la condición de una comunidad u organización, también esta debe ser acompañada por una adecuada formación intelectual en el campo teológico, y a su vez con un manejo de la realidad cercana para así poder desarrollar la pastoral.
Lamentablemente da pena muchas veces a pastores mal formados que presumen de erudición o de conocimientos de las Escrituras, los cuales parafrasean a grandes teólogos, o lo que es peor distorsionan el verdadero significado, y ni hablar de los improvisados en el campo pastoral, algunos esgrimiendo titulaciones o grados académicos de dudosa procedencia y atreviéndose incluso a otorgar grados académicos a otros, que en alguna medida caen presa de estos estafadores intelectuales y que denigran la verdadera esencia de la Palabra de Dios, por desconocerla y provocar un latrocinio de su contenido.
Es horroroso ver como pastores se someten a los vaivenes de los vientos de las teologías, no por un convencimiento intelectual o espiritual si no por una raíz monetaria y someten a su vez a engaño a sus comunidades.
Necesitamos con urgencias pastores intelectualmente aptos y bien formados espiritualmente para enfrentar a estos nuevos fariseos del ministerio pastoral, que abusándose de la escasa formación de algunos del pueblo fiel, se enriquecen en su ignorancia y depredando los bienes de su comunidad.
Nos exige este tiempo una alta capacitación en los diferentes campos de la teología, y de las ciencias auxiliares, es más me atrevería a decir que es una condición sin la cual no se puede ejercer un ministerio sano y saludable en beneficio de todos los cristianos y de la misma sociedad.
Se que hay muchos que por impedimentos diversos no pueden concurrir a centros de formación , pero para ello ha surgido seminarios serios y reconocidos en el ámbito de la formación teológica que pueden ser de gran utilidad para el pastor que seriamente toma su ministerio y llamado de Dios mismo, hay instituciones como Flet, MINTS, Fundación IBRC, Seminario Teológico San Agustín, incluso el nuevo Seminario Teológico San Lucas, que cuenta con excelentes respaldos académicos, entre otros muchos y de gran prestigio.
Hoy la capacitación del pastor no admite excusas, el mundo y nuestras comunidades necesitan de ministros excelentemente formados, no se puede relatar un cuento piadoso en los pulpitos o prometerles curaciones rimbombantes o lluvia de bienes y con gritos desaforados de Aleluya o Gloria a Dios, en fin…, necesitamos pastores de excelencia, y nuestra misión como iglesias reformadas, es lograr capacitar a nuestros obreros del Evangelio lo mejor posible acorde a estos tiempos.
Que Dios nos de la fuerza, la capacidad y los recursos para llevar este ministerio de la educación de nuestros ministros y la sabiduría para formarlos adecuadamente, y a su vez capacitarnos en la diversidad de los estudios teológicos y especializarnos constantemente para bien en nuestro ministerio. Rev. José Luis Podestá

miércoles, 2 de abril de 2008

Recuperar y afianzar la identidad reformada rumbo al jubileo de Juan Calvino.





Comenzamos a transitar los primeros meses de este año 2.008, caminando sin pausa al gran acontecimiento del 2.009 para todos los reformados, que es la conmemoración de los 500 años del nacimiento de Juan Calvino.

Este tiempo que se avecina de gozo para la familia reformada, nos tiene que cuestionar si somos fieles a las Santas Escrituras y a las enseñazas del gran hombre de Ginebra.

Es bueno que nos planteemos en este tiempo si logramos avanzar en la propagación de la fe reformada, si pudimos extender la verdad revelada y sobre todo la alegría de la salvación en Cristo Jesús.

No dejemos de cuestionarnos en que se falla, ¿porque no seguimos creciendo? y no solo porque en muchos lugares estamos estancados, si no lo peor ,cerrando templos, mirando impávidos como la reforma se apaga en algunos lugares o no se logra plantar firmemente, a causa de varios factores.

Muchas veces me cuestiono e invito a otros también a realizarse la misma pregunta, ¿si no somos demasiados egoístas con los ministros, misioneros, con los que desean iniciar proyectos reformados de diferente índole?, miro alrededor y me alarma el no encontrar colegios, hospitales, universidades, orfanatos, hogares de ancianos, templos, seminarios, etc., de origen reformado. ¿Que esta pasando? ¿Que es lo que nos detiene en la construcción de lo anteriormente mencionado? ¿Que pasa que no tenemos fuerza para llevar adelante la obra que Dios nos encomienda?, ¿donde están los recursos? o ¿es que el egoísmo que contamina al mundo también nos sofoca a nosotros los cristianos reformados?

Me asusta que permanezcamos aletargados en ilusiones o recetas mágicas, pensado que estamos firmes y a flote cuando en realidad el barco se hunde en muchas naciones, ¿donde está la iglesia reformada en este siglo XXI?, ¿que hacemos cuando presenciamos como se cierran los templos, se venden convirtiéndose en lugares de baile o supermercados, o son destruidos para otros fines?, ¿o las universidades que se dicen reformadas se secularizan tanto que pierden su esencia e identidad?, ¿donde están lo lugares de refugio, hogares, orfanatos? Cuantas veces vemos como los seminarios se tuercen al liberalismo teológico y lo único que hacemos es despotricar contra los profesores o las autoridades, pero no apoyamos que eso no suceda o nos preocupamos realmente en apoyar obras de formación académica fieles a las Santas Escrituras.

Nos afligimos porque nuestros hijos no tienen educación cristiana conveniente en las escuelas, pero no nos preocupamos en apoyar proyectos de fundación de centros educativos que den real testimonio en la sociedad.

Cuanta deficiencia tenemos en la obras misioneras por inmensidad de causas, y la falta de recursos puesto en estas empresas que son proyectos de Dios .Tenemos que pensar que la mayoría de estas obras de evangelización son a largo plazo y es nuestra obligación formar la infraestructura para que la iglesia se haga presente como faro en la oscuridad.

Me lastima observar que tan poco se trabaja en conjunto entre las iglesias, se ve en organismos internacionales donde nos juntamos para proyectar el avance de nuestras diferentes denominaciones y se llega a pocos logros, ¿pero qué nos pasa a los reformados que tenemos miedo de actuar en el mundo?, vemos azorados como las sectas avanza a pie firme y con enormes cantidades de dinero, comprando colegios, universidades, construyendo templos, incomparables centros de acogida, ¿y nosotros donde estamos?, vemos a la lejanía en retirada, abandonando nuestro lugar de batalla en el mundo, en donde el mismo Juan Calvino se jugó cada día de su vida para que la verdad de la Palabra de Dios brillara sin mancha, para el gran reformador y muchos de su tiempo se preocuparon que existieran centros educativos, lugares de contención, etc., ¿hoy como enfrentamos nuestra historia reformada, donde estamos parados en ese siglo XXI?

Apelo a todos los reformados fieles a la Biblia, Palabra de Dios, que nos pongamos manos a la obra, en extender la fe reformada por cada rincón del planeta, que cumplamos la gran encomienda que nuestro Señor nos dio el “ir hasta los confines de la Tierra”, estamos viviendo un tiempo de gracia, una camino al jubileo del gran hombre de la reforma, aprovechemos este tiempo no para encerrarnos con miedo en nuestros templos, cuidando nuestro “jardín de fe” y preocupándonos solamente por nosotros con un exceso de individualismos, si no embarquémonos hacia una apertura misionera, en todas las áreas de las sociedad, allí debemos hacernos presente en cada lugar, con templos, centros educativos, sedes de asistencias a los hermanos que lo necesitan, etc.

Tengo la firme esperanza que a la sombra de Calvino muchos en este camino al 2.009 lograremos recomenzar la actividad de incursión en todos los ámbitos para hacer brillar la luz de Cristo y los ideales de la fe reformada.

Que este Jubileo que se aproxima nos encuentre más unidos y activos que nunca en la historia, hoy necesitamos iglesias fieles y obras que sean lumbreras en el camino y en donde se imparta el desarrollo que la reforma históricamente trajo al mundo, ¡Adelante, no nos dejemos estar! ¡Cristo nos pedirá cuenta!

Rev. José Luis Podestá

sábado, 22 de marzo de 2008

No esta aquí, pues ha resucitado tal como lo dijo.



En las primeras horas de la mañana las mujeres van prestas a la tumba donde fue enterrado su Maestro, llevando los implementos necesarios para ungir el cuerpo antes que la descomposición sea mayor.
En el camino apenas con una tenue luz se encuentran con alguien que de imprevisto le anuncia que el que están buscando no esta allí, si no ha resucitado tal como él mismo lo dijo. Imaginémonos por unos instantes el estupor y desconcierto que esas piadosas y compungidas mujeres tuvieron que soportar, su Maestro no estaba en el lugar que ellas creían, la inimaginable cantidad de conjeturas que pudieron pasar por sus cabezas en tan pocos segundos.
Las palabras del Ángel, suenan como un reproche disimulado, que si hubieran tenido la fe suficiente y habiéndolo escuchados tantas veces, que él resucitaría de los muertos al tercer día, no estarían tan confundidas.
Las palabras provenientes del emisor celestial son cálidas a pesar de la falta concreta de fe de ellas, porque estas mujeres siguen siendo fieles, no como algunos otros que corrieron a esconderse y casi negándolo se apartaron, estas a pesar de todo fueron a continuar al lado del Maestro con su proceso de unción.
Pero estas palabras del Ángel, tiene que resonar en nuestros oídos, y la recriminación que les hace a las mujeres, hoy tenemos que tenerlas muy en cuenta, porqué muchas veces vivimos o actuamos en diferentes aspectos de nuestra vida, como si Cristo estuviera en la tumba, como si no hubiera resucitado y siguiera lejos de nosotros.
Siendo cristianos reformados, tenemos la obligación de vivir fielmente en su Palabra y predicar a un Cristo vivo, a quien venció a la muerte y nos rescato de la condenación enteran. No adormecernos encerrados en nuestras comodidades, y mirando por la ranura de una puerta quien esta del otro lado, no nos asemejemos como a determinados discípulos que huyeron del Señor cuando el fue crucificado, temerosos de sentirse amigos de Jesús para no ser acusados por la sociedad de entonces.
Cuando las mujeres fueron a ver la tumba vacía, el gozo fue extremo, salieron de inmediato a notificar a los demás que Jesús había resucitado, que el se dirigía delante de ellos a esperarlos en Galilea.
Pero observemos que en los Evangelios, los discípulos siguen desconfiando del mensaje, siguen con cierta incredulidad y necesitan ir a ver el acontecimiento si realmente era veraz como las mujeres lo relataban. Cuantas veces hoy nosotros actuamos como esos discípulos, que necesitan comprobar los hechos de Jesús, a pesar que Él nos anuncia cada día su mensaje, en las Escrituras. Es hora de salir a anunciar al Cristo resucitado al mundo, no quedarnos simplemente ocultos en nuestras comodidades adquiridas, muchas de ellas no por fe y gracias de Dios, si no por tradición familiar, como siempre concurrieron a esa iglesia yo también voy, que lejos está de los verdaderos llamados por Jesús.
Veamos como Jesús les dice a las mujeres en el Evangelio de Mateo, cuando sale al cruce de ellas y éstas al reconocerlos se postran ante Él, y Él con un gesto de amor les dice vayan a mis hermanos y díganles que los espero en Galilea.
Gesto maravilloso del Señor no nos llama siervos si no hermanos, ya que somos restaurados en la relación con el Padre, por su sacrificio redentor, ya no nos hallamos desconocidos, somos hijos de Dios.
También es dignos resaltar el papel que Jesús le da a las mujeres, les encomienda una tarea, que anuncien a sus hermanos la resurrección, las pone en un plano de igualdad ante Dios, todos son iguales en el Reino del Señor, no existen sexo o clase social, todos son hermanos y miembros de una misma familia, con esto no quiere decir que las mujeres tomen el ministerio apostólico, si no que colaboren en el como ellas pueden y Dios lo desea, al contrario de muchas, que propagan un ministerio femenino ajeno al mandato de Dios.
Todos, hombres y mujeres, somos anunciadores del Resucitado, en las diferentes posiciones o ministerios que Dios nos coloca, pero no debemos usurpar lugares que Dios lo tiene predeterminado, pero si sin distinción de sexo debemos desde nuestros lugares de acción anunciar el Reino de Dios, al Cristo Resucitado.
Que en esta conmemoración de las Pascua de resurrección en donde Cristo, venció a la muerte y nos dio nueva vida en Él, sepamos ser anunciadores de su Palabra, y con gozo manifestemos la alegría de la resurrección en nuestro entorno.

Rev. José Luis Podestá

jueves, 20 de marzo de 2008

In cruce salus.




El relato de la pasión en los Evangelios es de suma importancia, para la conmemoración de hoy viernes santo.

Pero me quiero detener en una parte del suceso tan sublime para la redención y la historia de los cristianos y es más para la fecha que conmemoramos.

Es la desgarrante aclamación de Jesús cuando colgaba del madero, en donde puesto en nuestro lugar se dirigía al Padre de la siguiente forma ¿Elí Elí, lemá sabachtani? (Mat.27:46). Esto significa Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?

Existe una ligazón entra la oscuridad y el grito que Jesús realiza; esta escena es una simbología de cómo se encontraba la humanidad antes de la redención, vivían en una lúgubre oscuridad espiritual y en constante desamparo, en donde el ser humano buscaba angustiosamente llegar a Dios, en ese tiempo con sacrificios en el templo, pero era sabido por un pequeño remanente fiel a las Escrituras, que el holocausto era otro, para lograr la redención.

Así el mismo Padre eterno lo tenía planificado antes de todos los tiempos para que por medio de Cristo otorgar la salvación a muchos.

Cristo en el madero infame, estaba siendo hecho maldición por nosotros, siendo maldito para sufrir por nuestras transgresiones, por nuestra caída al averno espiritual, Dios cargaba en Él todas nuestras miserias, nuestras pasiones y nuestro estilo desobediente a la voluntada Divina.

Imaginemos por un momento uno de nosotros cargando una gran columna o edificación sobre nuestras espaldas, y que nos hagan caminar casi arrastrándonos por una camino sinuoso y de muy mal estado, en donde los kilómetros que nos faltan son muchos, será casi imposible logarlo, pues entonces imaginemos el sufrimiento que tendríamos que pasar si por nuestras solas fuerzas quisiéramos obtener el perdón por nuestras faltas, seria algo tan desgarrador y tan insalvable que pereceríamos en los primero segundos, no lograríamos aguantar ni el mas mínimo castigo de Dios por los pecados.

Por eso, solamente por la gracia de Dios somos salvados, pero sobre todo, por el sacrificio invaluable del hijo de Dios, alguien tremendamente justo y sin manchas de ningún tipo, sufrió por nosotros, todo el tormento, toda la ira de Dios en una sola persona.

Es lógico el grito, que Jesús prefigurando a la humanidad caída detona en su garganta, en donde clama por la ruptura de la relación con Dios. Esa humanidad frágil que ante el tormento se siente sola, abandonada, sin horizonte, sin nada más que la fragilidad de nuestra naturaleza y de la penumbra de nuestro destino final.

Que sucesos extraordinarios pasaron cuando Jesús muere cargando nuestros pecados, el velo del templo se rasga en dos, dejando lo santo a la vista de todos, esto es la imagen de que Dios es develado a la humanidad, ya no hay “cortina” que nos tape la cercanía con el Creador, nos invita a relacionarnos cara a cara, no como en la antigüedad en donde solo uno era el que podía estar cerca, y era velado a los ojos del pueblo el lugar santísimo.

Esa ruptura del velo desde arriba abajo tiene como significado la apertura de Dios del reino para sus amados, es Él que inicia la vía hacia si, y el camino por el que por fe debemos transitar es Cristo, no hay otro.

Vemos dentro de los acontecimientos, el terremoto, las piedras que se parten, las tumbas que se abren, todo a acusa de la muerte expiatoria de Cristo. Todos estos eventos prefiguraban la resurrección de Jesús, y la de los santos en los últimos días cuando el Hijo de Dios retorne a la tierra.

Pues la importancia de vivir adecuadamente este viernes santo es lograr interpretar por nuestra parte como creyentes el valioso don de Dios al regalarnos a su Hijo para nuestra salvación, si no lo hubiera hecho sería imposible la reconciliación, el sufrimiento que pagó Jesucristo por nosotros es tan alto, que no lo podemos imaginar, entonces tratemos de acercarnos en forma orante, en estos días antes del domingo de pascua, para así en el día que resucitó el Salvador de los hombres, podamos disfrutar con gozo del regalo que Dios nos hizo, la salvación.

Rev. José Luis Podestá

miércoles, 12 de marzo de 2008

El Pan Nuestro de cada día.




En el Cáp.26:26 de Mateo, vemos que Jesús antes de entregarse en la cruz para nuestra salvación, “Mientras comía, Jesús tomó pan, dio gracias y lo partió…” es la señal incuestionable de la institución de la Cena, que muchos cristianos conmemoramos este Jueves Santo, es éste día una buena ocasión para predicar y enseñar correctamente sobre este sacramento instituido por el mismo Cristo.

Con esta acción mientras todos comían, Jesús, al final de la cena instituyó el nuevo sacramento, que iba a reemplazar el rito antiguo de los sacrificios de animales que expiaban los pecados por la sangre de estos. En contrastes al sacrificio veterotestamentario, el antiguo rito sería definitivamente sustituido por un único sacrificio, el del mismo Hijo de Dios encarnado, una entrega total en el madero de la cruz para la remisión de los pecados de muchos.

La Cena del Señor y sus elementos es la conmemoración de ese sacrificio de Jesucristo por nosotros, es una ceremonia no cruenta basada en el pan y en el vino, ambos en representación del cuerpo y la sangre del Señor.

Lo maravilloso que la institución de este sacramento al reemplazar al antiguo, no desecha la esencia del mismo, ambos “rituales” señalan a Él, Jesucristo, que es el sacrificio único y todo suficiente, si necesidad de “nuevos sacrificios en cada culto” o como muchos distorsionan la Cena del Señor, en nuevos sacrificios reiterados y que es peor deformando permanentemente el significado real de este sacramento.

Por este motivo la herejía distorsiva que muchos hacen de la eucaristía y su verdadero significado, lo apreciamos cuando Jesús mismo da a sus discípulos el pan diciendo “este es mi cuerpo” allí en esta acción podemos ver a Jesús realmente presente y no que ese pan se transformaba en su cuerpo material, digamos una “transubstanciación”, si no que es un recordatorio de amor, genuinamente presente y activo por medio del Espíritu, participamos al tomar parte de su gracia y de los frutos benditos del partimiento de su cuerpo, así como la sangre de Cristo está significada y representada por el vino.

Recordemos que esto no es participar de forma carnal del cuerpo del Redentor, si no netamente espiritual. Nuestra comunión es realmente por fe y nos sumamos así a los beneficios dados por este sacramento. Conmemorando con esto que el pan sigue siendo pan y el vino sigue existiendo como vino, no ocurre ningún cambio de sustancia o accidente en los elementos que constituyen la Cena del Señor, es decir en el pan y en el vino, ambos continúan sin modificación alguna.

En tanto, en este jueves conmemorativo de la institución de la Santa Cena, es bueno que tengamos presente al “Pan vivo”, que es el Mismo Verbo echo carne, que se entregó en el leño de la Cruz para la remisión de nuestros pecados, y derramando la sangre por muchos; este pues es el verdadero significado , sea para nosotros los ministros una buena oportunidad de explicar la realidad de tan sublime sacramento, y no con incompatibles elucubraciones que denigran la verdadera esencia y son contrario a las Escrituras.

Rev. José Luis Podestá