viernes, 20 de febrero de 2009

El pastor y el compromiso social.



No es novedad que vivimos en sociedades complejas y desiguales, en donde una gran mayoría tiene poco y pocos tienen mucho, por lo tanto esa asimetría provoca sistemas sociales injustos, que afectan considerablemente al desarrollo del individuo.

A esta situación no es ajena la comunidad eclesial la cual sufre injusticias, privaciones, inconveniente de todo tipo, y sobre todo la necesidad creciente de las iglesias en activar sistemas de contención social a sus miembros y a muchos que vienen a golpear sus puertas.

El pastor debe estar atento ante éste desafió que permanentemente se le presenta en el diario caminar de su ministerio; pues es urgente en las iglesias constituir gabinetes de apoyo a la pastoral social, tanto por el cuerpo de diáconos de la iglesia como de voluntarios para conformar un cuerpo de pastoral social, que en lo posible este integrados por diversos agentes que trabajan en la iglesia, ya que la problemática es diversa en los aspectos que debemos enfrentar hoy en día.

Cada personas es diferente en su problemática y forma de enfrentar la situación, así, es necesario que los ministros encargados y el personal a su cargo, que comparte tan dura labor, sea atenta y dispuesta a acoger los conocimientos necesarios para cumplir su rol en forma efectiva.

Hoy no basta que un pastor predique sobre la sociedad o sus males desde un pulpito, si bien es necesario y obligatorio hacerlo, si no también inmiscuirse en la problemática social que golpea, como son desde el hambre, hasta los abusos a las personas, la lucha por la libertad en todos los órdenes en donde exista opresión.

Si bien hoy la humanidad tiene derechos amparados por las leyes, no es menos cierto que muchas de esas leyes son injustas y es más anti cristianas en su gran mayoría, donde el hombre deja de ser una persona integra para ser solo un numero de causa, o en donde el pobre es factor de estadística y no es un ser humano que necesita vivir.

La imperiosa necesidad que en este siglo las iglesias herederas de la reforma levanten el grito de libertad contra el oprimido en todos los ordenes, y esto no es teología de la liberación, si no es la liberación de la teología que esta expresada de punta a punta en la Biblia, en donde expresa en cada una de sus páginas la obra liberadora de Dios a través de los siglos, siendo en Cristo la libertad del pecado, por eso los primero cristianos entendieron bien su rol de ser libertadores en Jesucristo , hoy después de 2.008 años
Necesitamos recuperar ese grito de libertad que el cristianismo naciente supo provocar en el seno de un imperio como el Romano, hoy necesitamos gritar nuevamente con las diferentes formas que la gracia de Dios nos provee, desde el pulpito hasta Internet, en donde debemos interpelar al imperio de la apatía, de la marginalidad, de la exclusión, de la persecución de los cristianos, entre otros miles de males que condicionan un sano vivir de los seres humanos, podemos resumir en la palabra pecado, que es el factor inalterable que oscureció a la humanidad y las consecuencia del mismo lo vivimos a diario.

Así que pongámonos manos a la obra para lograr en nuestras comunidades una sana y bíblica organización de la pastoral social, apoyada en las Santas Escrituras, y no en teorías políticas de corto alcance.

Que Dios no de la fuerza y el valor para ser heraldos de Cristo resucitado y lograr palear las necesidades de nuestros hermanos.

Rev. José Luis Podestá

jueves, 29 de enero de 2009

La ordenación de mujeres al ministerio de la Palabra.


Reconozco que es un tema complicado, que muchas de las iglesias que nos denominamos protestantes tienen en sus filas mujeres que hacen la función de pastores, si bien lamentablemente resulta sorprendente tal conducta de parte de esas instituciones eclesiásticas, pues muchas de ellas alegan ser virtualmente seguidores textuales de la Palabra de Dios, parece que se les escapa cuando Pablo dice en (1 Tm. 2: 12) "No permito que la mujer enseñe...". En donde la Biblia es más que clara respecto a la ordenación de mujeres al ministerio de la predicación.
Si del pastorado se trata, en cuanto a lo tocante con el apostolado de los doce, la disputa no puede ser mucha, porque todos eran hombres y fueron llamados porque Jesús quiso:
"Jesús subió al monte y llamó a los que él quiso, y se reunieron con él. Así instituyó a los Doce (a los que llamó también apóstoles),..." (Marcos 3:13-14)
Es infructuoso sostener que al escoger hombres, Jesús solamente estaba sujeto a prejuicios socio-culturales del pueblo judíos del siglo I, porque si hay algo claro es exactamente que esos "prejuicios" no le afectaban lo más mínimo a Nuestro Señor Jesucristo, quien recordemos, comía con pecadores, desatendía el descanso sabático, por su propia mano lanzó a los mercaderes del templo, conversaba con mujeres aún en ausencia del marido, como lo vemos con la samaritana, dialogaba con samaritanos, gritaba en la cara hipócritas a los fariseos y sigue una larga lista de cosas que realizaba Jesús, que rompían los moldes de la época y los parámetros establecidos, es más, en la genealogía de Jesús propuesta por Mateo se incluyen cuatro mujeres ,Tamar, Rahab, Rut y Betsabé, algo absolutamente insólito para la época y de todo Rabí Judío. La pregunta que sigue es obvia, ¿por qué el grupo de los apóstoles fue conformado exclusivamente por hombres? Pues eso es un misterio que solo Dios lo conoce en sus insondables planes para sus hijos amados, por eso podemos leer en el profeta Isaías:
"Pues sus proyectos no son los míos, y mis caminos no son los mismos de ustedes, dice Yavé." (Is .55: 8)
En el Evangelio de San Juan, posterior a los demás, se recogen tradiciones en las cuales es más claro que la actitud de Jesús hacia las mujeres no era la de la época, aunque sus apóstoles fueran todos hombres; así, en ese evangelio es Marta quien hace la declaración la verdadera identidad de Jesús (Juan 11: 26-27), aunque igual confirma la autoridad de Pedro (Juan 21: 15-17). Eso no hace a los apóstoles, ni siquiera a Pedro, superiores a los demás, tal como les recordó expresamente Jesús:
"Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el que de ustedes quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes, y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el esclavo de todos. Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.” (Mt 20: 25-28)
Ante el Señor todos somos súbditos que a duras penas realizamos lo que nos obligan, tampoco en el pueblo de Dios hay trabajos más trascendentales que otros, como demuestra la parábola de los trabajadores de la viña (Mt 20: 1-16). Es bueno ver como Jesús el Cristo lavó los pies de los doce, con el escándalo que provocó tal conducta entre esos discípulos, quienes únicamente entendieron las cosas luego de la Resurrección.
Por lo tanto el que la mujer, según la Palabra de Dios revelado, no pueda ejercer el pastorado ordenado, eso no la hace marginal en la iglesia y menos importante, quien así piense no entendió nada de lo que Jesús vino a enseñar. Como Él mismo le anuncio a Maria Magdalena que fuera a avisar a sus discípulos de su resurrección y en donde los esperaría. Pero eso no significa que esta mujer fuera ordenada para llevar el mensaje de Jesús resucitado.
Pues así en la iglesias las mujeres pueden llevar el mensaje de Cristo y de la verdad de las Escrituras de diferentes maneras sin ser ministras ordenadas, el formar a los niños en las escuelas dominicales, en grupos femeninos de catequesis, en carceles de mujeres en donde se necesita una palabra de aliento y el testimonio del Evangelio, en colaborar en las misiones, en los puestos administrativos en las comunidades eclesiales, secretarias, etc.
Hoy vemos que el campo es basto en donde la mujer se puede desempeñar en la iglesia, y no necesariamente tiene que ser “Pastora” para sentirse útil o llamada a llevar el mensaje de Jesucristo.
Esto sería lo mismo que hoy el hombre se empeñara en querer ser “madre” en querer el portar al feto en su vientre y parir después la criatura, pues eso si algún hombre lo pensara diríamos que estaría fuera de los cabales o que querría desafiar la naturaleza tal como fue creado por Dios.
Lo mismo sería en querer imponer a la mujer como pastora, eso sería contra la voluntad de Dios que se revelo en la Biblia, que escogió a hombres para que cumplieran las funciones de ministros de su reino, predicadores de su palabra, no a las mujeres.
No olvidemos que para los que tildan de machista al cristianismo bíblico, fue nada más y nada menos que este cristianismo “tildado de recalcitrante” quien promovió la inclusión de la mujer en la sociedad cuando era marginada, la que le permitió estudiar y formarse y lograr derechos, pues es bueno tener memoria antes de dar opiniones sueltas, solo que el cristianismo bíblico busca ser fiel a las Santas Escrituras, lamentablemente muchas iglesias que se denominan herederas de la reforma, y que dicen ser heraldos del Evangelio, ordenan mujeres violando los principios mismo de las Escrituras.
Que Dios acompañe a nuestras mujeres en las comunidades a cumplir con el rol que Dios les otorgó y que a nosotros nos haga files observadores de la Palabra revelada, y respetuosos de las mujeres que con tantos esfuerzo colaboran en nuestras iglesias y no dejemos de apoyarlas y orar por ellas permanentemente.
Rev. José Luis Podestá

El Pastor y el sacerdocio de Cristo.


Por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo
siempre para rogar por ellos.
Porque tal Sumo Sacerdote nos convenía tener: Santo, inocente, limpio, apartado de los
pecadores, y hecho más sublime que los cielos.
Que no tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer sacrificios primero
por sus pecados, y luego por los del pueblo, porque esto lo hizo una vez ofreciéndose a sí
mismo.
Porque la ley constituye sacerdotes a hombres débiles; mas la palabra del juramento después de la ley, al Hijo, hecho perfecto eternamente. (Heb. 7:25-28).


El pastor tiene la obligación de predicar y educar de diferentes maneras a la grey, que es el rebaño del único pastor eterno Jesús, el Cristo, sumo sacerdote y máximo pontífice hacia el Padre.
Lamentablemente muchas confesiones cristianas, olvidan, lo que dice Heb. 7:25-28, donde se especifica quien es el único sumo sacerdote, quien es el único intercesor verdadero ante el Padre por nosotros. Tristemente apreciamos constantemente como cada vez más iglesias y “cristianos” se apartan del conocimiento real de la verdad Bíblica, destronando a Jesús, el sumo sacerdote, intercesor por nuestros pecados, por ídolos de madera, piedra, o simplemente hombres o mujeres, que por más vida santa que llevaran no dejan de ser criaturas falibles , llena de contradicciones, temores, si bien pueden servirnos como ejemplo en algunas circunstancias, no dejan de ser iguales a nosotros, pecadores, y que solo por la gracia y misericordia de Dios quien nos dio a su Hijo único, el Verbo, para nuestra redención, entregándose en la cruz, somos salvados verdaderamente y tenemos un permanente intercesor ante el Padre.
Por eso quiero tomar la reflexión de un gran teólogo católico, Tomás de Aquino, que irónicamente defiende un concepto que muchas veces no lo hace la iglesia católica en este caso:
“Más Este lo fue con juramento, por Aquel que le dijo: juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote por toda la eternidad, por lo que es mucho más perfecto el testamento de que Jesús salió fiador.
Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía que durasen siempre; más Este, como siempre permanece, posee eternamente el sacerdocio.
De aquí es que puede perpetuamente salvar a los que por medio suyo se presentan a Dios, como que está siempre vivo para interceder por nosotros.
A la verdad, tal como Este nos convenía que fuese nuestro pontífice: santo, inocente, inmaculado, segregado de los pecadores, y sublimado sobre los cielos; el cual no tiene necesidad, como los demás sacerdotes, de ofrecer cada día sacrificios, primeramente por sus pecados y después por los del pueblo, porque esto lo hizo una vez sola, ofreciéndose a Sí mismo.
Pues la Ley constituyó sacerdotes a hombres falibles, pero la palabra de Dios, confirmada con el juramento que ha hecho posteriormente a la Ley, estableció por pontífice a su Hijo, que es santo y perfecto eternamente. (Aquino - A LOS HEBREOS 27) ”.

Es claro el mensaje bíblico y los pastores reformados deben velar por la sana doctrina y por la verdad que ella expresa, que Cristo es el único intercesor ante Dios por los hombres, no existe otro, si negamos esto haremos mentiroso a Dios, más inútil será depositar en manos imperfectas como son las criaturas, que intercedan ante Jesús para que Éste a su vez lo haga ante el Padre eterno, pues el mismo lo dijo no hay otro intercesor ante Dios por los hombres que Él mismo, por lo tanto tengamos presente esta verdad para no hacer cometer errores graves a los fieles y tampoco nosotros como ministros de su Evangelio, pequemos de tal forma que seamos vergüenza para la comunidad y un desaire para el mismo Dios Creador, Uno y Trino.
Dios nos conserve siempre fieles para predicar sin mancha ni distorsiones su Evangelio, y a Cristo nuestro único mediador entre Dios y los hombres.

Rev. José Luis Podestá

martes, 20 de enero de 2009

El pastor reformado y el ecumenismo


Vivimos en una sociedad cambiante, que día a día nos depara sorprendentes sucesos; no es ajena la iglesia a esos cambios, entre los más preponderantes es el boom del ecumenismo, en todas las iglesias existen movimientos de unidad o de compartir proyectos en conjuntos con otras, por eso el pastor reformado debe tener en claro que es el ecumenismo y para que sirve.
El primer paso que debe determinar el pastor con su comunidad es para que sirve la unidad con otras iglesias, es bueno que el ministro se clarifique y explaye a la congregación que tipo de relación ecuménica pretende la iglesia toda, porque lamentablemente hoy vivimos tiempos de confusión doctrinal y un mal concepto de lo que es la unidad cristiana puede ser nefasto para las iglesias.
Nunca jamás, se debe realizar uniones ecuménicas con iglesias que no respetan la sana doctrina, ni les interesa aprender de la verdad de la Biblia, si así lo hacemos, estaremos cometiendo un severo sacrilegio a la Palabra de Dios y la verdad que ella entraña.
Que solo en casos en donde la necesidad de una sociedad o nación por algún tema determinado se deba realizar un dialogo Inter-Eclesial, por cuestión de extrema urgencia podemos permitirnos la licencia de dialogar con confesiones diferentes, pero esto, no debe ser lo común si no lo excepcional.
El verdadero ecumenismo se debe dar entre iglesias que respetan la veracidad de la Biblia toda, en la cual basa su fe y vida, de donde extrae el conocimiento teológico para el desarrollo de la fe que suministra a cada uno de los fieles.
En segundo lugar no debemos temer en rechazar cualquier tipo de ecumenismo bajo pretextos de unidad, cuando en la raíz se rechace la verdad que contiene las Sagradas Escrituras, y menos aceptar que solo una iglesia con más poder sea la que encabece los actos y al final comunique lo que es el pensamiento doctrinal de la misma, casi anulando las opiniones de las iglesias minoritarias.
Como tercera premisa, debemos solo actuar en comunión con iglesias doctrinalmente iguales, en donde el verdadero sustento y compañerismos se realicen de verdad y no a costa de pisotear los derechos de opinión de las demás iglesias hermanas.
Hoy en día vivimos actos ecuménicos donde solo la iglesia dominante en nuestras naciones de Latinoamérica, impone sus doctrinas y pensamientos, y usa el ecumenismo como un sistema de sometimiento a la libertad de la religiosidad de las demás comunidades Cristianas, más como forma de imponer que de proponer, por eso esa relación ecuménica es nefasta y anti - bíblica, y es más sabiendo que si nos sometemos a esa iglesia estaremos destrozando toda la verdad de la Biblia, dejando que la doctrina de hombres que tanto se combatió a lo largo de la historia de la iglesia y por la cual muchos dieron sus vidas para señalar el error y no nos domine y nos despedace como el dragón del Apocalipsis . Nunca debemos permitir uniones con iglesias que son apostatas o con errores graves en lo doctrinal bíblico, si así lo hacemos estaremos siendo parte del fuego que procura quemar la verdadera iglesia.
Hay organismos internacionales que luchan por conservar la pureza de las
Escrituras en una sana relación ecuménica entre iglesias hermanas, pero otros solo buscan formar esclavos serviles de intereses poderosos eclesiásticos, que bajo el paraguas de la hermandad solo buscan devorar a los demás cristianos.
Es necesario que el pastor comprenda bien lo que es el ecumenismo y trasmita a su comunidad los verdaderos principios escrituristicos de la amistad y la hermandad, en el ecumenismo bíblico.
Dios nos cuide y nos proteja para no caer en el error del concepto de ecumenismo que se propaga hoy por nuestras naciones, para no ser peones serviles de un tablero de ajedrez hecho a medida de un puñado de intereses eclesiales de una sola y gran iglesia.

Rev. José Luis Podestá

jueves, 18 de diciembre de 2008

Romper tabúes, en la enfermedad Terminal.


En la sociedad occidental actual encontramos diferentes tabúes, hoy en día el sexo como objeto prohibitivo en ciertas sociedades y el no hablarlo dio paso a una libertada o mejor dicho libertinaje que no conoce limites todavía. Ésta ruptura de ese espacio opresivo se derivó a otro que casi no se toca, no se quiere hablar ni sentir, que son las enfermedades terminales, aquellas que indefectiblemente llevan al deceso de la persona, en muchas ocasiones con grandes traumas y sufrimientos.
Como agentes portadores del Evangelio en un ámbito donde el dolor y el sufrimiento es cotidiano, sea en la pastoral hospitalaria e incluso en las iglesias donde se reciben personas con problemas serios de salud y donde la desesperación les invade; es necesario aportar un estilo de acompañamiento basado en la Biblia, que permita ver el sufrimiento no como un castigo o que la enfermedad que porta será algo tan innombrable que no pueda ser asistido espiritualmente y acompañado en esa hoja de ruta que lo lleva a la casa del Padre Eterno.
Como diría Shakespeare en su obra Hamlet “Desde el momento en que nacemos comenzamos a morir”, parece una ironía pero la verdad que a partir de los veinticinco años cada día se mueren cien mil células cerebrales que no se reemplazan jamás, y si a ésta situación en un estado de normalidad se agrega drogas, alcohol, u otros abusos, el número seguramente aumentará.
Con esto quiero decir que la muerte es parte inexorable de nuestra existencia, y no menos profundo el sentimiento cuando alguien sufre de una enfermedad terminal que la recuperación casi no es factible, allí viene todo un proceso en que el acompañante pastoral y la familia deben trabajar en conjunto para lograr que el enfermo se estabilice lo más posible en lo emocional y espiritual, con la debida atención medica de la enfermedad, es importante que todos , familia, agentes de salud, médicos, enfermeros y pastores, trabajen en conjunto, romper el tabú del mal que aqueja, porque uno de los elementos que muchos conocidos o familiares hacen es ocultar la enfermedad, utilizando frases como “ ese mal” , “la peste” , “esa porquería”, “esa cosa mala”, etc. restando el nombre por miedo o ignorancia, con esos términos solo logramos que el padeciente se sienta más despreciado, como marginado, como un parasito sin sanación, como que posee algo innombrable que lo perjudica a él y a los demás, como un bicho , una cosa rara. Lamentablemente lo vemos a diarios, el tabú por las enfermedades incurables muchas veces provoca un estado de angustia peor que lo que padecería el enfermo si se lograra un acompañamiento adecuado.
No menos preocupantes es cuando jugamos a ser Dios, o a infligir las leyes de Dios, tomando la determinación de la vida en nuestras manos, propagando la eutanasia o el aborto, cuantas veces vemos que gente desea quietarse la vida por la enfermedad que sufre, y dando así la ruptura de la relación con Dios, sobre la vida y la muerte, hay que ser cautos, no propiciar esas situaciones que terminamos siendo cómplices de un suicidio o un homicidio en algunos casos.
Todas las enfermedades terminales son dolorosas y angustiantes, pero si tomamos la debida consciencia de llamarlas por su nombre, de aceptar la enfermedad y luchar lo más posible para vivir lo mejor que se pueda hasta el ultimo instante, lograremos mejorar nuestra situación de sufrimiento, aplacándolo tal vez un poco más y sobre todo con un buen acompañamiento espiritual con los ojos puestos en Dios, el Señor de la vida, quien nos espera al final de este camino, Él es nuestro Principio y final, Él es nuestro dueño , no nosotros ni nuestros familiares, ni nadie sobre la tierra.
Tomar consciencia de la enfermedad, tanto padecientes como familiares, hace bien para programar un plan sólido que dirija los últimos pasos a la casa del Padre, pastores bien formados en este tema que permitan sostener y contener al sufriente y a los seres queridos, para así lograr el alivio que solo la Palabra de Dios puede otorgar.
Romper el tabú, es romper nuestra oscuridad y limitación, así poder palear el sufrimiento; sabiendo siempre que el final de la vida terrena no es el final absoluto de nuestra existencia, si no el tránsito a la vida eterna.

Rev. José Luis Podestá

jueves, 11 de diciembre de 2008

Repensar la natividad


En ésta conmemoración del nacimiento de Jesús, en carne humana, nos trae el grandioso recuerdo de que también nosotros somos hijos de Dios, algo tan misterioso como tan sublime, un gran don, un gran regalo impagable.
El poder pronunciar simplemente Abba, Padre, tan simple y tan inmensurable es esta palabra para nosotros, para el destino final. Pero no menos increíble es la encarnación y nacimiento del Hijo de Dios, que vino para nuestra salvación, para una redención segura a nuestra naturaleza pecadora, caída, por la desobediencia de los primeros padres. Adán y Eva.
Dios hecho hombre, no quiso venir con grandes señales rimbombantes manifestaciones, fiestas alocadas y comilonas casi desfallecientes, si no que simplemente vino en la naturaleza y fragilidad de un niño, un bebe sometido a duras condiciones, como preludiando el destino terrenal que terminaría en la cruz para nuestra salvación, un sufrimiento y agonía que el hombre hubiera merecido, pero el opto cargar ese suplicio.
No vino en una familia real, si bien era Él rey del universo, no en la opulencia si no en la pobreza, siendo el dueño de todo lo existente en el orbe, el vino siendo pobre, para manifestar la gracia de Dios, que solo los humildes de corazón pueden comprender lo valioso de las cosas cuando no se tienen, en este caso el no tener el perdón o la salvación que solo Dios lo otorgaría por medio de Cristo.
No nació en palacio ni en una casa de clase media, si no, en una gruta rodeado de animales, y carencias, además de las limitaciones propias de la época.
Así el más rico del mundo, nació y murió en la pobreza, vio la luz terrenal en una gruta y cerro sus ojos en una cruz colgando desnudo a las voces vituperantes de lo que allí gozaban el espectáculo.
En esta navidad recordamos a ese niño que se hizo hombre y por su sangre nos redimió, es necesario pues, valorar el misterio inescrutable de la natividad de nuestro Señor Jesús, que se ofreció como pan para ser molido por la humanidad para así ser nuestro alimento perpetuo, ese cuerpo que se partió en la cruz por nosotros, hoy es partido espiritualmente en nuestra santa cena, el pan simbolizando su cuerpo y el vino su sangre, también somos consiente que gracias al nacimiento pobre en un pesebre, rodeado del esplendor de la humildad, logro para nosotros la salvación eterna, es digno recordad que hoy en una sociedad sin Dios, donde los niños se masacran en el aborto, los ancianos son sometidos al olvido en geriátricos, los enfermos son olvidados en camas de hospital, que muchas veces no tienen ni los mínimos recursos para atenderlos, o los diferentes sistemas de abusos sociales que vemos día a día, hoy nos acercamos a una fecha que para los cristianos es importante, porque “un niño nos ha nacido” ese infante que nos lleva a la cruz día a día, pero sin cruz sabemos que no hay redención, a través de esa cruz debemos estar atentos ante los desafíos de la sociedad que nos perpetúan como comunidad de fe, como responsables de hacer brillar la luz que un día nación en Belén, ser como niños para actuar como hombres y mujeres de fe en sociedades desgarradas, porqué sin nacimiento no hay cruz, sin cruz no hay redención, por eso no será fácil cambiar mentalidades, señalar errores sociales, pastorales, etc., pero debemos poner los ojos en ese niño que fue visitado por pastores, los marginales de Israel, por magos de orientes llevándoles los tesoros dignos de un rey, entonces tenemos que tener muy en claro que somos servidores del Rey de Reyes, Señor de Señores, no ser irresponsables con el sufrimiento ajeno, con el abuso a nuestros prójimo y menos ser indoctos con la predicación de la Palabra de Dios.
Que en esta Navidad que se acerca, sea un nuevo alumbramiento en nuestros corazones, para que podamos llevar la reforma a todos los rincones de la tierra, que no falten recursos ni medios para logar el objetivo, vale la pena todo sacrificio por el Reino, por quien nos redimió de nuestros pecados y nos conduce a vida eterna.
Así poder con gozo exultante decir “Un niño nos ha nacido”.
Feliz natividad del Señor a todos.
Rev. José Luis Podestá

El respeto por la vida.



En este comienzo del siglo XXI, parece que el respeto por la vida humana, se ha perdido, no es extraño ya escuchar que se promulgan leyes que permiten la eutanasia o el aborto, bajos ciertas razones que en realidad no lo son y quedan como excusas que no tienen sentido.
No es menos grave ver como en el campo de la medicina, muchos transforman la profesión del servir para sanar, en un negocio en vez de un servicio, hoy encontramos “profesionales de la medicina”, no todos, gracias a Dios es una minoría, pero existe, que no tienen escrúpulos y solo retumban con frases muy “trilladas” para justificar su impericia o la falta de interés por el enfermo, como la clásica “ esta viejo” “ y es hora que le suceda” , etc. Cuando es esto una forma de negligencia que atenta contra la vida y sobre todo contra el creador de la vida, que es el mismo Dios, cuando vemos esto no dejamos de cuestionario si realmente estas personas cumplen con su juramento hipocrático, o solo con un juramento de engordar en su negocio medico.
Es bueno recordar que ninguno de nosotros somos dueño de la vida, ni nadie tiene derechos a quitarla de ninguna forma, solo Dios es el señor de la existencia, Él nos creo y Él decide cuando llevarnos a su presencia, mientras tanto todos nosotros tenemos la obligación de defender la existencia de un ser, que es obra del Altísimo, no de nosotros.
En el ambiente hospitalario y en el trabajo pastoral, he podido observar muchas veces como algunos profesionales no se ocupan diligentemente por sus pacientes, si bien, más que como pacientes tendrían que verlos como su prójimo, como también observe médicos que dan su vida y sus horas más preciadas, restando tiempo a sus familias, sus estudios, su recreación, para estar al lado del enfermo y hacer lo imposible para lograr la curación, sin importar la edad, color, o credo del mismo.
Por eso es necesario que como cristianos reformados, luchemos contra las leyes que abren el negociado de la salud, transformando la vida humana en una moneda de intercambio y no en lo que es una criatura de Dios.
No podemos permitir que los centros de salud sean mercaderes de despojos humanos al son del ruido de los billetes, si no debemos con nuestra presencia, evangelizar a tiempo y destiempo, para que se entre en consciencia que las obras de salud se realicen en el prójimo, que es imagen de Dios, es imperioso como tal que todos los centros de salud cuenten con comité de bioética u órganos consultores sobre el tema de la vida, y para eso nosotros como ministros debemos estar atento para tender la mano cuando nos necesiten.
Así que no permitamos que se desarrolle el negocio de la salud a costa de la vida de los seres, y que la mejor ganancia sea la atención delicada de nuestros hermanos enfermos.

Roguemos a Dios que así sea y estar atento a esta lucha que es larga, y contra muchos intereses económicos, pero recordemos que luchamos para preservar la creación de Dios y sobre todo al ser humano, imagen del Dios viviente.

Rev. José Luis Podestá.